En un gesto político fuerte hacia la Mesa de Enlace, el Ministerio de Economía confirmó ayer que el Presupuesto 2026 incluirá una cláusula de reducción gradual de las retenciones (derechos de exportación) para el trigo, el maíz y el girasol. La medida contempla una baja de 3 puntos porcentuales a partir de enero, como primer paso de un sendero descendente que busca eliminar el gravamen para los cultivos regionales hacia el final del mandato. La soja, por ahora, mantiene su alícuota, aunque se estudia mejorar el tipo de cambio diferencial para derivados industriales.
El anuncio busca incentivar la siembra de la campaña gruesa y asegurar el flujo de dólares para el año próximo. El Gobierno entiende que, con el superávit fiscal consolidado, tiene margen para empezar a desmontar la presión tributaria que asfixia al sector más competitivo de la economía. “No matamos a la gallina de los huevos de oro, la alimentamos para que ponga más”, graficó un funcionario de Hacienda.
La reacción del agro fue cautelosamente positiva. Si bien reclamaban una eliminación total y más rápida, valoran la previsibilidad de un cronograma por ley. Esta medida también funciona como un incentivo para que los productores liquiden el stock remanente de la cosecha vieja antes de fin de año, ayudando a cerrar el balance del Banco Central con números azules.









