El informe se centra en la revisión a la baja de las proyecciones de recortes de tasas de interés por parte de Goldman Sachs, que ahora pospone el primer recorte a diciembre de 2026 y el siguiente a marzo de 2027. Esta decisión se debe a la persistencia de la inflación general y subyacente, impulsada por el elevado traspaso a precios de los costos energéticos, un fenómeno agravado por la situación geopolítica en Medio Oriente.
Goldman Sachs prevé que la inflación subyacente PCE se mantendrá cerca del 3% durante todo el año, por encima del objetivo del 2% de la Reserva Federal (Fed). Sugieren que para que la Fed recorte las tasas, se necesitará una combinación de datos de inflación mensual más bajos (una vez que cese la crisis del petróleo) y un mayor debilitamiento del mercado laboral.
El texto también destaca el consenso emergente en Wall Street, donde la mayoría de las principales bancas de inversión han reducido o eliminado las expectativas de recortes de tasas en 2026, reflejando una preocupación generalizada por la resiliencia inflacionaria. El Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) de la Fed mantuvo las tasas sin cambios en su última reunión (con una votación muy dividida), y el mercado espera que se mantengan en el rango actual hasta, al menos, finales de año.
Finalmente, se presenta un panorama heterogéneo de las previsiones en Wall Street: firmas como BNPP, HSBC, JP Morgan y RBC no esperan recortes en 2026; otras como Jefferies, Nomura y Wells Fargo proyectan una baja recién en septiembre; y las más pesimistas, como Bank of America y Morgan Stanley, lo extienden hasta 2027. Goldman Sachs no descarta un escenario aún más tardío si el mercado laboral no se debilita lo suficiente.








