Jorge Quiroga, jefe del cuartel de Bomberos de Buta Ranquil, compartió su experiencia: “Recibimos un llamado telefónico con una emergencia sobre un micro que estaba a punto de caer unos 15 metros al vacío. Fue una situación muy dramática y peligrosa”.
El autobús, perteneciente a la empresa Transporte Leader, se desvió de su camino por razones que aún están bajo investigación. “Creemos que producto del barro que había en el lugar y la densa neblina, el micro pasó de largo”, expresó Quiroga, remarcando la tensión que se vivió en el lugar.
El rescate se realizó aproximadamente a las 4 de la mañana, después de más de cinco horas de espera en las que los pasajeros enfrentaron el frío extremo y la falta de calefacción. “La unidad quedó atascada con parte hacia el barranco. Se quedó sin electricidad después de los intentos fallidos de volver a la ruta. Cuando llegamos, era imposible sacarlo. Se necesitaba otro tipo de maquinaria”, señalaron desde la seccional de Bomberos.
Mientras esperaban el rescate, los pasajeros lidiaron con el frío de la helada matutina. “Sin electricidad, tampoco hay calefacción. Llevamos café caliente para alivianar la espera”, comentó otro de los bomberos.
El accionar coordinado permitió que, tras contactarse con el intendente, se facilitara una máquina vial para liberar el autobús y llevarlo de vuelta a la carretera. “Se trabajó hasta pasadas las 3 de la madrugada esperando a los mecánicos de Rincón de los Sauces para reparar el colectivo mientras una moto-niveladora de la Municipalidad de Buta Ranquil logró rescatarlo más tarde. Fue una noche difícil”, concluyeron los rescatistas.
De los 41 pasajeros del autobús, dos eran menores de edad que viajaban con sus padres. Tras el incidente, cuatro pasajeros decidieron quedarse en Buta Ranquil, mientras que el resto continuó su viaje hacia Mendoza.









