El analista Andrei Serbin Pont indicó que esta iniciativa nace de una inquietud del Gobierno estadounidense. “Este es el primer megaevento deportivo en el cual el dron comercial se ha demostrado como un arma capaz en combate y probada en combate”, afirmó.
Asimismo, el profesional destacó que las autoridades han estado evaluando desde hace tiempo la manera de controlar estos dispositivos durante los partidos que se disputarán en el país. Recordó que Andrew Giuliani, director ejecutivo del grupo de trabajo de la Casa Blanca encargado de la seguridad del Mundial, describió la envergadura del torneo como “78 Super Bowls en 39 días”. Giuliani es hijo del exalcalde de Nueva York, Rudy Giuliani.
Según lo manifestado por Serbin Pont, la accesibilidad generalizada a drones comerciales ha elevado las preocupaciones de las autoridades estadounidenses. “Los drones hoy en día son sumamente accesibles, están en el mercado en todas partes y son difíciles de controlar”, expresó.
Se ha destinado cerca de 1.000 millones de dólares en los últimos años para fortalecer las capacidades antidrones, bajo la supervisión del grupo de trabajo liderado por Giuliani. Este presupuesto financia diversas capas de seguridad que resguardarán tanto los estadios como los Fan Fests, e incluye la colaboración de fuerzas federales y equipos conjuntos con las autoridades locales.
El analista informó que once estados han recibido un programa de subvenciones por un total de 500 millones de dólares en dos ejercicios fiscales para incorporar sistemas de detección y mitigación de drones. Además, se suman 115 millones de dólares del Departamento de Seguridad Nacional para complementar las tecnologías antidrones y 250 millones de dólares asignados directamente a las ciudades sede para la compra de equipamiento.
También mencionó que la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias ha otorgado otros 625 millones de dólares a las ciudades anfitrionas para mejorar sus capacidades de respuesta durante el evento.
Por otro lado, Serbin Pont explicó que hasta diciembre del año pasado existía un vacío legal. En ese contexto, ni las agencias federales ni los gobiernos estatales contaban con facultades para derribar drones. Esta situación surgió durante el cierre del Gobierno estadounidense, cuando no se renovaron las autorizaciones necesarias para neutralizar esos dispositivos. Una nueva normativa restauró esas capacidades, permitiendo también a las policías estatales actuar ante amenazas relacionadas.
El dispositivo de seguridad consta de cuatro niveles principales. El primero involucra la detección mediante sensores pasivos, radares, cámaras infrarrojas y sistemas electroópticos capaces de identificar la presencia de drones.
La segunda etapa incluye herramientas de seguimiento e identificación potenciadas por inteligencia artificial para distinguir esos dispositivos y analizar su comportamiento. La tercera fase se centra en la mitigación electrónica, donde los sistemas interfieren las comunicaciones de drones comerciales, asumen el control del aparato y lo obligan a aterrizar.
Si un dron opera de forma autónoma o utiliza sistemas de comunicación más avanzados, se activa una cuarta capa que emplea interceptores aéreos especializados. Entre las tecnologías disponibles, Serbin Pont mencionó el sistema Drone Hunter de Fortem Technologies, un dron diseñado para interceptar otros drones mediante una red. Este sistema tiene la capacidad de inmovilizar el dron interceptado y desplegar un paracaídas para evitar su destrucción, con el objetivo de preservar el material para su posterior investigación.
Además, indicó que empresas como Dedrone, DroneShield y Centrix están contribuyendo al desarrollo de soluciones destinadas a reforzar la seguridad aérea durante el torneo.
En el país, ha sido implementada una prohibición que restringe el vuelo de drones en un radio de cinco kilómetros alrededor de los estadios y de un kilómetro y medio en torno a los Fan Fests. En cuanto a México, se aplicará un protocolo que se basa en los grupos de respuesta de emergencias del ejército para los partidos previstos en Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey.









