En una entrevista en el programa Plan M con Maximiliano Montenegro, el académico advirtió que el ciclo de expansión inicial podría transformarse velozmente en una crisis si se repite el patrón histórico de atraso cambiario y déficit externo. “En las últimas décadas, Argentina, al igual que México y Chile, ha pasado por múltiples episodios en los que programas de desinflación fundamentados en el atraso del tipo de cambio culminan en crisis de balanza de pagos”, señaló el economista.
Frenkel explicó que este proceso generalmente comienza con una fase expansiva, en la que una maxi devaluación propicia un ajuste fiscal rápido, aunque también acelera la inflación debido al aumento de los costos importados. Esto lleva a una recuperación transitoria del poder adquisitivo salarial, lo cual estimula la demanda y reduce el déficit. Sin embargo, advirtió que esta recuperación es efímera, ya que en la siguiente fase surgen la incertidumbre y el aumento de tasas de interés, lo que desemboca en contracciones económicas.
El economista recordó que este patrón ha sido ampliamente estudiado en la literatura económica. Hizo referencia a su trabajo “Mercado financiero, expectativas cambiarias y movimientos de capital”, donde examina las experiencias del modelo económico de Martínez de Hoz en Argentina y de las dictaduras chilena y argentina durante los años ’80.
El resultado de esta situación es conocido: “Llega un punto en el que el balance de pagos se resiente, se quedan sin reservas, hay incertidumbre, hay que subir las tasas de interés, y se inicia una fase contractiva. La incertidumbre complica aún más el financiamiento del déficit que se origina por el atraso cambiario, lo que puede culminar en una crisis financiera de balanza de pagos que requerirá una maxi devaluación”, declaró.
Para Frenkel, la clave para la sostenibilidad no radica únicamente en ajustes a corto plazo, sino en abordar los desequilibrios estructurales subyacentes. Destacó la experiencia reciente de Colombia, que logró reducir su inflación del 30% a menos del 5% en un periodo de ocho años al implementar un régimen de metas de inflación y ajustes del tipo de cambio real. Este proceso, afirmó, implica tiempo y cambios estructurales en las políticas monetarias y cambiarias.
En su participación en Plan M, Frenkel subrayó: “Es claro que hay que subir el tipo de cambio, hay que partir de la inflación que genere esa actualización para que sea una estabilización sostenible”. Su análisis concluye que, a pesar de los logros iniciales del plan de Milei tras la maxi devaluación, un enfoque similar al de Martínez de Hoz, la etapa expansiva solo se mantiene hasta que surgen nuevas presiones.









