Este dato es de particular relevancia para el equipo económico, que últimamente ha intentado explicar la evolución de la inflación en el país mediante shocks externos y el efecto rezagado de la inestabilidad de las semanas previas a las elecciones de medio término. Sin embargo, las consultoras privadas han señalado que, además de estos factores, hay un aspecto más profundo en juego: un resurgimiento de la inercia inflacionaria que complica el objetivo oficial de reducir el índice de precios al consumidor (IPC) a niveles que comiencen en uno o incluso en cero.
La inflación núcleo —que excluye precios regulados y estacionales, aunque incluye carnes y otros alimentos— aumentó al 3,2% en marzo, superando el 3,1% de febrero, y se ha consolidado muy por encima de los mínimos alcanzados a mitad de 2025. Este número no solo ha generado inquietud, sino que también obliga a examinar lo ocurrido dentro de esa medición. La carne se convirtió nuevamente en un factor determinante: experimentó un aumento de casi el 7% en marzo, lo que representó una parte significativa tanto del IPC general como del núcleo.
Debido a esto, varias consultoras han buscado ajustar aún más el dato para intentar captar la tendencia subyacente. Un informe de Manuel Cerdán, economista de Invecq, recordó que la inflación núcleo excluye regulados y estacionales, pero incluye carnes y productos derivados, por lo que desarrolló una medición alternativa que no contempla este rubro. En un promedio móvil de los últimos tres meses, esta serie se situó en un 2,5% en marzo, confirmando una tendencia ascendente continua durante los últimos cuatro meses.
En este contexto, GMA Capital estimó que, sin considerar combustibles y carnes, la inflación de marzo habría sido del 2,8%. Al mismo tiempo, calculó que la inflación núcleo sin incluir carnes se habría situado en torno al 2,5% en marzo, una cifra por debajo de la oficial, aunque igualmente alta y, sobre todo, en aumento.
Por su parte, Fundación Capital llegó a una conclusión similar: al descontar el efecto puntual de la carne, la inflación núcleo de marzo también habría estado en torno al 2,5%, después de haber alcanzado mínimos del 1,5% a mitad del año pasado.
La firma Outlier lo resumió de manera contundente: aun haciendo el “exceso” de retirar de la inflación núcleo las carnes y la educación, la subyacente se establece en un 2,5% mensual y mantiene una tendencia ascendente durante los últimos diez meses. “Esa metodología puede ayudar a suavizar las variaciones mensuales, pero no altera el diagnóstico”, afirmó la consultora.
JP Morgan también identificó una moderación mucho más leve de lo que podría sugerir un análisis superficial del dato. Su estimación “preferida” de inflación subyacente excluye…









