El fenómeno de subducción se refiere al proceso en el que una placa oceánica se hunde en el manto de la Tierra, una capa caliente y semisólida situada debajo de la corteza terrestre. Este hundimiento provoca una fuerza de tracción que actúa como el principal impulsor del movimiento de las placas tectónicas.
Los investigadores observaron este proceso en la placa Explorador, un fragmento de corteza oceánica que se formó hace alrededor de cuatro millones de años cerca de la isla de Vancouver. Los hallazgos fueron publicados en la revista Science Advances.
En la actualidad, la placa Explorador se encuentra hundiéndose más lentamente por debajo de la placa Norteamericana y está en las fases finales de su desacoplamiento.
Bajo la dirección de Brandon Shuck, de la Universidad Estatal de Luisiana, el equipo incluyó a académicos de la Universidad de Columbia, la Universidad de Auburn, el Instituto de Geofísica de la Universidad de Texas en Austin, la Institución Oceanográfica Woods Hole, la Universidad de Dalhousie, la Universidad de Columbia Británica, la Universidad de Ginebra y la Universidad de Washington.
La vecina placa de Juan de Fuca, más grande que la Explorador, se está hundiendo a más de cuatro centímetros anuales bajo Norteamérica, un ritmo que supera por más del doble al de la Explorador, que apenas avanza dos centímetros por año.
Esta diferencia en la velocidad de subducción ha generado una fractura lateral entre ambas placas conocida como la Zona de Falla de Nootka (NFZ, por sus siglas en inglés).
El objetivo del estudio fue comprender cómo se forma y evoluciona esa frontera, así como lo que sucede con la losa de la placa Explorador bajo la fosa, que es la depresión en el fondo marino donde una placa se hunde bajo la otra. Hasta este trabajo, no se había logrado fotografiar dicho proceso con imágenes sísmicas de alta resolución.
Para llevar a cabo la investigación, el equipo utilizó datos sísmicos de reflexión multicanal recolectados durante la expedición CASIE21 a bordo del buque Marcus G. Langseth en 2021.
La técnica utilizada se asemeja a una ecografía: se envían ondas sonoras al fondo marino y se registran los ecos que rebotan a través de las distintas capas de roca del subsuelo. Los científicos analizaron cuatro perfiles sísmicos que cruzan la Zona de Falla de Nootka y las dos placas, junto con catálogos de terremotos en la región.
Los datos obtenidos indican que la NFZ es una red de fallas que se extiende unos 20 kilómetros de ancho, penetrando desde los sedimentos superficiales hasta el manto superior. La Zona de Falla de Nootka no se formó de manera repentina; hace aproximadamente cuatro millones de años, fuerzas de deformación reactivaron fallas preexistentes en la corteza oceánica joven, generando una franja de ruptura que se extiende más de 100 kilómetros de ancho.
Con el tiempo, esta deformación se concentró, dando lugar a la falla de transformación actual, donde las dos placas se deslizan horizontalmente una junto a la otra, sin que ninguna de ellas se hunda.








