“Yo lo que creo es que los seres humanos primero sentimos, luego pensamos, pensamos lo que sentimos, luego decimos lo que pensamos que sentimos y luego hacemos lo que decimos que pensamos que sentimos. Pero sentir es lo primero”, reflexionó Sola al abordar la importancia de la empatía en la política.
El estratega criticó la desconexión de las élites argentinas con las realidades de los sectores más vulnerables, indicando que “no puede ser que porque no pagó, no merece nada. La élite en la Argentina está fallando en la conducción de la reforma económica”.
Al analizar la relación entre poder y personalidad, Sola fue claro: “El poder, cuando llegás al poder, revela lo que realmente sos. Los defectos y las virtudes crecen paralelamente. Si no te controlás, los defectos crecen más que las virtudes. El poder revela lo que uno es en realidad”.
Recordó su experiencia en la campaña presidencial de Felipe Calderón en México, enfatizando que acceder al gobierno requiere una autocrítica consciente de las propias falencias: “Si alguien se portó mal con una jubilada, es un maleducado. El poder no te transforma: te desnuda”.
Sola enfatizó que la democracia se encuentra en medio de un cambio profundo, con una “polarización en vías de extinción”. “Yo soy un promotor de la muerte de las ideologías, esas divisiones de izquierda y derecha que han quedado en el pasado y ya no nos sirven para nada”, argumentó.
Como presidente de la Fundación Liderar con Sentido Común, sostuvo que los ciudadanos buscan líderes auténticos y accesibles: “Hoy los ciudadanos estamos buscando personas normales y corrientes que puedan, desde el dolor, desde haber fracasado, gobernar lo público. Eso es lo que estamos buscando: personas normales y corrientes que sean empáticas, que tengan capacidad compasiva”.
Al ser interrogado sobre la corrupción, Sola señaló: “La corrupción no es algo que decida candidaturas, que te permita ganar o perder. Si está dentro del margen de tolerancia que una sociedad puede aceptar, generalmente la corrupción no mueve el amperímetro del voto. Es duro, pero es así”.
Pronosticó que la transición hacia un nuevo modelo democrático llevará “unos 20, 25 años”. “Llevamos cinco, nos quedan unos 15 o 20 años, más o menos, para que realmente haya una sustitución de este modelo”, anticipó. Sobre el fenómeno Milei, Sola agregó: “A mí me parece que él interpreta un personaje que, aunque sea provocador, refleja un sentimiento en la sociedad”.









