El estudio, realizado por CEOP Latam con una muestra de 2.400 personas a nivel nacional, indicó que ambos candidatos cuentan con una intención de voto de alrededor del 30%, estableciéndolos como los actores principales en la contienda electoral.
Los resultados mostraron que Kicillof posee un 30,3% de votos seguros, mientras que Milei se sitúa en un 29,9%, reflejando así la igualdad en este inicio de competencia.
Al examinar el potencial de crecimiento de ambos, se revelaron desiguales proyecciones: el actual gobernador de Buenos Aires podría alcanzar un máximo del 45,8%, en comparación con el 36,8% posible para el Presidente, lo que sugiere que el opositor tiene mayores oportunidades de expansión.
El informe también destacó variaciones en el comportamiento de diferentes grupos demográficos. Milei presenta mayor apoyo entre jóvenes, hombres y personas de altos niveles socioeconómicos, mientras que Kicillof tiene su fortaleza en los sectores medios y bajos, especialmente entre mujeres y en el Área Metropolitana de Buenos Aires, consolidando así bases electorales distintas.
Un hallazgo significativo en el análisis ideológico revela que el electorado se encuentra dividido en dos grandes bloques: un 38,3% se identifica con la izquierda y el centroizquierda, mientras que un 36,1% se alinea con la derecha y centroderecha, dejando al centro (9,5%) y a los indecisos (13,1%) como actores cruciales.
Adicionalmente, el estudio indicó que La Libertad Avanza tiene un 27% de cercanía política, mientras que el peronismo alcanza el 32,7%, lo que ilustra una lucha abierta entre ambas fuerzas.
Desde una perspectiva económica, el sondeo mostró otra grieta significativa: el modelo peronista predomina con un 46,5% frente al 36,3% del modelo de Milei, incluyendo una ventaja en sectores moderados.
Respecto a este panorama, el director de CEOP, Roberto Bacman, declaró: “Axel Kicillof y Javier Milei encabezaron las preferencias en torno al 30% de los votos. Una especie de empate técnico”.
Además, Bacman subrayó un cambio estructural en el sistema político: “Han dejado de existir las identidades tradicionales del voto”, aludiendo al fin del antiguo esquema de representación.
En este sentido, advirtió que “la hipótesis de una sociedad fuertemente polarizada se confirmó con claridad”, acentuando que el electorado se ha organizado en torno a dos visiones ideológicas principales en disputa.
Finalmente, Bacman destacó que el desenlace electoral dependerá en gran medida de los votantes moderados, señalando que “el resultado dependerá en gran medida de lo que ocurra con los sectores moderados e independientes”, que emergen como el ámbito decisivo en un panorama abierto y competitivo.









