“Hay varios factores relacionados con la guerra en Irán que indican que las perspectivas macroeconómicas han empeorado”, afirmó Lane en una entrevista con el medio económico japonés Nikkei. También mencionó que se prevé que los precios del petróleo se mantengan altos por un período más prolongado de lo que el BCE había anticipado en marzo.
Aunque el incremento en la oferta de gas natural en Estados Unidos podría contribuir a estabilizar el mercado energético, Lane sostuvo que “en términos netos” reafirma que “ha habido una presión al alza sobre la inflación”. Por esta razón, consideró “probable” que el BCE lleve a cabo “un nuevo ajuste al alza de la previsión de inflación en junio”, cuyos resultados serán anunciados el día 11 de ese mes.
En cuanto a la situación del crédito privado en la Unión Europea, han surgido tensiones en los mercados de este sector, que está creciendo rápidamente, especialmente en Estados Unidos. Esta realidad ha generado preocupaciones sobre la estabilidad financiera en Europa, dadas las conexiones poco claras con el sector financiero convencional.
El BCE indicó en su Informe de Estabilidad Financiera que “las instituciones financieras de la zona euro parecen tener una exposición directa limitada al crédito privado”. “Esto hace poco probable que el crédito privado, por sí solo, pueda ser una fuente de inestabilidad financiera sistémica en la actualidad”, argumentó la autoridad monetaria.
Sin embargo, el BCE reconoció que ciertos sectores podrían estar sujetos a tensiones indirectas, y la falta de claridad regulatoria sobre el tamaño y la concentración de las exposiciones podría afectar la confianza.
“Las compañías de seguros y los fondos de pensiones, en particular, podrían, en un escenario adverso, enfrentarse a pérdidas de revalorización de segunda ronda más significativas debido a los efectos indirectos más amplios sobre los préstamos apalancados, los bonos de alto rendimiento y las acciones”, explicó la institución. A pesar de que la exposición global de la zona euro se considera baja, está concentrada en unos pocos actores: las compañías de seguros, con 211.000 millones de euros, y los fondos de pensiones, con 52.000 millones de euros.
El BCE también advirtió que algunas empresas de la zona euro que dependen del crédito privado están viendo deteriorar sus perspectivas de negocio, dado que este tipo de financiación se otorga frecuentemente a empresas medianas sin calificación y con una calidad crediticia más débil, lo que las hace más propensas a cualquier desaceleración económica.








