En un periodo de un año y medio, la joven exhibió un estilo de vida que incluía cirugías estéticas, viajes a París, Colombia y el Caribe mexicano, un departamento con vestidor y lujosos regalos, como zapatillas valoradas en más de un millón de pesos para un familiar o una camioneta destinada a su abuela.
Al inicio de 2024, Macarena conducía un Peugeot 206 de 2007, acumulando deudas de $2 millones por infracciones. Más tarde, reemplazó ese vehículo por una camioneta Volkswagen T-Cross Comfortline, valorada en $40 millones.
Los seguidores aplaudían sus logros, pero también planteaban preguntas sobre la fuente de sus ingresos. En abril de este año, la influencer dejó de publicar contenido. Algunos comentaban irónicamente que “estaba en Canadá”. Sin embargo, en realidad, fue detenida por Gendarmería en su departamento de La Matanza, tras un operativo ordenado por el Juzgado Federal N°2 de Morón. La Fiscalía Federal de Hurlingham, liderada por el fiscal Santiago Marquevich, estaba tras su pista, acusándola de formar parte de una supuesta red dedicada a la venta de tusi en boliches de la zona oeste, como el ahora cerrado Pinar de Rocha.
Recientemente, “Maca” ha regresado a las redes, publicando desde su hogar. Su primer video en TikTok tras su salida de prisión se centró en una receta de volcán de dulce de leche. Posteriormente, compartió un video en el que hacía referencias ambiguas a su experiencia en prisión y reflexiones sobre el espíritu humano. En Instagram, también subió historias con mensajes similares llenos de insinuaciones.
Su situación ha generado especulaciones entre sus seguidores. Sin embargo, no se encuentra completamente libre, ya que recibió prisión domiciliaria semanas atrás. Fuentes del ámbito judicial confirmaron que el juez Jorge Ernesto Rodríguez le otorgó este beneficio para que pudiera cuidar de un familiar, basado en un fallo emitido a principios de julio.
Dicha medida fue justificada por la verificación de que la imputada era responsable del cuidado y la crianza de un adolescente que dependía de ella en un contexto de vulnerabilidad. Según se informa, la detención había afectado negativamente el desarrollo emocional y educativo del menor.
Tras varios informes técnicos y la intervención de un asesor del área de Niñez bonaerense, la fiscalía concluyó que no existían riesgos procesales y respaldó la decisión de la prisión domiciliaria. Sin embargo, su situación laboral resulta curiosa: a pesar del alto nivel de vida mostrado en sus redes, no ha cumplido con sus obligaciones previsionales en meses.
La investigación se mantiene activa, con Distefano en su hogar y bajo monitoreo electrónico. Su defensa ha solicitado la devolución de un vehículo, solicitud que la fiscalía ha rechazado. A fines de abril, la Gendarmería realizó un allanamiento en su domicilio, hallando una camioneta, siete gramos de tusi y confiscando su iPhone para análisis. Su defensa argumenta que la droga era para uso personal, aunque testimonios y evidencias sugieren su cercanía a un presunto líder narco de Ituzaingó, con quien mantendría una relación cercana.
Este narcotraficante también fue objetivo de un allanamiento por parte de Gendarmería y se había retirado de su residencia, que se encontraba notablemente vacía en el momento de la incautación. Se sospecha que su carrera comenzó como simple dealer, pero logró expandirse hacia el comercio nocturno, involucrándose no solo en la distribución, sino también en la producción de tusi.









