El entrenador canino Juan Manuel Liquindoli afirma que esa mirada no es aleatoria, sino que representa un intento de obtener información y establecer comunicación con la persona que los acompaña en el paseo.
“Los perros utilizan la mirada para comunicarse con nosotros de una forma extraordinaria. Los estudios sobre cognición canina muestran que ellos ven a los humanos como una referencia social o una fuente de ayuda”, explicó Liquindoli.
El especialista detalló que varias investigaciones han examinado cómo los perros responden a objetos desconocidos en la presencia de sus tutores. En esos estudios, la mayoría de los perros alternó su mirada entre el objeto nuevo y la persona, en lugar de enfocarse solamente en el estímulo desconocido.
“No estaban mirando por casualidad, sino que buscaban información”, afirmó el experto.
Liquindoli agregó que los perros son capaces de interpretar las reacciones emocionales de sus tutores para decidir su comportamiento ante situaciones desconocidas. Cuando el tutor mostraba una reacción positiva hacia el objeto, los perros tendían a acercarse más rápidamente y a explorar durante más tiempo. En contraste, si el tutor expresaba rechazo o preocupación, los perros se acercaban con cautela o incluso evitaban el objeto.
Para el entrenador, el vínculo que el perro establece con su tutor es fundamental. “No solo observan a sus humanos, sino que utilizan esa información para decidir qué hacer”, declaró.
Además, indicó que este efecto se reduce cuando la persona presente es un extraño, lo que refuerza la noción de que la confianza y la relación entre el perro y su tutor impactan en cómo el perro interpreta su entorno.
“Los perros pueden utilizar nuestras reacciones emocionales como información para entender situaciones nuevas. Esto parece estar profundamente influenciado por la relación que construyen con nosotros”, concluyó.









