El dato clave para los mercados fue el ascenso de la tasa de los bonos a 10 años del Tesoro estadounidense, que alcanzó un 4,66% anual. Este fuerte aumento de los niveles de inflación, impulsado por el incremento en los precios de los combustibles, llevó a los inversores a realizar ventas masivas de bonos, provocando un aumento en los rendimientos.
Esta presión ha afectado a todos los activos financieros. La elevación de las tasas en EE.UU. ha hecho que otras inversiones se conviertan en opciones más atractivas. El Bitcoin también se vio impactado, disminuyendo de más de USD 80.000 la semana pasada a cerca de 77.000 dólares. Asimismo, el precio del oro se ha visto afectado, manteniéndose por debajo de los USD 4.500 la onza, lejos del máximo de USD 5.500 alcanzado a inicios de año.
Se esperaba que el aumento en la tasa de interés de diez años en Estados Unidos, considerada la referencia principal, tuviera un impacto negativo sobre los activos de riesgo, incluyendo los argentinos. Dada la volatilidad del país, se preveía que este efecto sería más pronunciado sobre los títulos locales.
“La plaza argentina no pudo sostener el rebote y sufrió un duro castigo: los ADR bancarios se tiñeron de rojo y el riesgo país volvió a escalar, condicionado por un frente internacional adverso y la confirmación de que el cepo cambiario corporativo se mantendrá sin cambios en el corto plazo”, comenta un informe de Invertir Online (IOL).
La disminución promedio de los bonos argentinos fue del 0,5 por ciento. Aunque esta cifra no es considerable, fue suficiente para que el riesgo país aumentara nuevamente, alcanzando los 547 puntos básicos.
Las acciones de los bancos que cotizan en Wall Street fueron las más perjudicadas, con Galicia, Macro y Supervielle registrando caídas significativas entre 5% y 6%. En contraste, el lunes, habían incrementado más del 3%, impulsadas por la compra de USD 150 millones en acciones de YPF realizada por el conocido inversor Stanley Druckenmiller. Sin embargo, estos valores no lograron consolidarse en un entorno internacional más complicado.
A pesar de este panorama negativo, la dinámica del mercado cambiario no se vio afectada. El Banco Central adquirió ayer otros USD 144 millones, con reservas brutas que terminaron en 46.190 millones de dólares.
Se espera que la liquidación de la cosecha gruesa se acelere desde ahora y hasta finales de junio. Según destacan desde PPI, hasta el momento, las cerealeras solo habrían solicitado permisos de exportación equivalentes a menos del 25% de la cosecha. “Esto significa que aún quedan por ingresar cerca de USD 35.000 millones”, afirman los analistas.
La compra de dólares y la acumulación de reservas, por ahora, no han tenido un impacto significativo en el riesgo país, que continúa mostrando una fuerte resistencia.









