La situación en torno a la serie se ha visto alterada por una decisión de los directivos de Boca. Los tres próximos compromisos como local del club argentino podrían no disputarse en la emblemática Bombonera, ya que la superficie del campo de juego requiere una reparacion urgente. Como resultado, Boca deberá cambiar su localía al estadio Tomás Adolfo Ducó, de Huracán. Este cambio se aplicará frente a Estudiantes de La Plata durante el torneo doméstico, aunque se desconoce si se mantendrá para los siguientes encuentros.
Desde el inicio, Luis Vidal expresó que la reubicación de la localía genera emociones contradictorias en su equipo. “Sí, claro. Siempre he dicho que La Bombonera tiembla y late, como se suele decir. He escuchado que el partido podría ser en Huracán o Lanús. En lo deportivo, tal vez nos afecte menos, pero claro que deseamos jugar en La Bombonera”, manifestó en conversación con SuperDeportivo Radio.
La ilusión de jugar en la icónica Bombonera es compartida por todo el plantel paraguayo. Con un toque de humor, Vidal mencionó: “Si es necesario, estamos dispuestos a colaborar con jardineros, semillas, o lo que sea necesario para que la cancha esté en condiciones para el partido.”
El presidente de Deportivo Recoleta destacó que este encuentro va más allá de lo meramente deportivo. Para la institución, este partido representa una cita de gran relevancia, comparable a participar en un Mundial. “Vamos por todo, disfrutamos del momento, es como jugar un Mundial, imagínate para nosotros. Queremos que la fiesta sea completa.”
Vidal comparó el desafío que enfrenta su equipo con la reciente hazaña de la selección paraguaya que, tras eliminar a Alemania en penales, cayó ante Francia en el Mundial. “Para Recoleta, jugar con Boca es como lo que significó para Paraguay enfrentarse a Alemania, Francia o Argentina en un Mundial. Es algo de gran envergadura. Boca posee siete Copas Libertadores y varios títulos mundiales, es uno de los clubes más prestigiosos del continente, incluso venció al Real Madrid,” destacó, subrayando la relevancia del enfrentamiento.
La analogía se amplía al significado histórico de una posible victoria. Vidal argumentó que, al igual que Paraguay logró un hito al eliminar a Alemania, para Recoleta sería un acontecimiento aún más significativo avanzar al superar a Boca en su primera participación internacional. “Para mí, sí. Algunos podrían pensar que Paraguay no debía temer tanto a Alemania, pero la realidad es que fue la primera vez que lograron eliminar a un equipo en penales, y fue una selección con el historial que Alemania posee, con todo su favoritismo. No me refiero solo a individualidades o al juego, sino a la historia. Peor aún sabiendo que Paraguay ha sido campeón de América y ha clasificado a varios Mundiales. Imaginen, sería histórica la primera vez que participamos en un torneo internacional y eliminamos a un campeón del mundo, y a un campeón de América siete veces.”
Más allá de la competencia en sí, el directivo de Recoleta no ocultó su admiración por Juan Román Riquelme, actual presidente de Boca Juniors. Vidal anticipó que el club visitante le hará un regalo especial al exfutbolista: “Por supuesto, tenemos algo pensado para la dirigencia de Boca, especialmente para el presidente, que fue un ícono del fútbol mundial. Para nosotros es un gran referente. No hay jugadores del calibre de él. Sabía jugar muy bien al fútbol. Le prepararemos un obsequio, probablemente una camiseta de Recoleta con el número diez y su nombre.”
El encuentro de vuelta también tendrá un cambio de escenario para Recoleta. Generalmente, el equipo juega en el Estadio Roque Battilana, con capacidad para 6.000 personas. Sin embargo, la llegada de Boca conlleva trasladar el partido al Defensores del Chaco, que puede albergar hasta 40.799 espectadores, permitiendo dividir la asistencia entre los dos conjuntos. Por último, la expectativa del equipo paraguayo por avanzar en la competencia es palpable: “Avanzar en la serie sería algo histórico, seguramente único,” reconoció Vidal.








