“Estuvimos conversando con aliados y no se avanzaría con la solicitud de interpelación. Cerramos en que no acompañaban”, dijo un funcionario involucrado en las negociaciones para proteger a Adorni.
Para mitigar la presión y ofrecer una alternativa a la interpelación, el ministro coordinador decidió anticipar su informe de gestión en el Senado, que inicialmente estaba programado para agosto.
A raíz de esto, dos fuentes en Balcarce 50 afirmaron que la moción de censura “no va a prosperar”. La confianza del oficialismo se fundamenta, en parte, en la difícil situación de sus principales socios en el Parlamento.
La UCR y el PRO difundieron la semana pasada comunicados críticos hacia el ministro coordinador, sugiriendo de manera implícita que debería renunciar.
Sin embargo, desde el Gobierno desestiman que Adorni pueda dejar su cargo. “Cuenta con el respaldo total de Javier Milei y Karina”, sentenciaron desde el Ejecutivo. En este contexto, los aliados deberán decidir si se separan del oficialismo y apoyan al kirchnerismo, que es uno de los principales promotores de la iniciativa para destituir al funcionario.
“A nadie le resulta cómodo sumarse a la hipocresía K. Tuvimos a Cristina Kirchner presidiendo condenada y Adorni no está procesado aún, pensemos lo que pensemos desde el sentido común”, sostuvieron desde la bancada radical en el Senado.
La controversia en torno al jefe de Gabinete y las críticas a sus explicaciones públicas han dividido a los bloques parlamentarios.
En la UCR, aseguran que están buscando una postura unificada que contenga a toda la bancada, mientras que el PRO espera a que el Ejecutivo tome una decisión sobre su funcionario, dejando abierta la posibilidad de habilitar la interpelación.
“El PRO se va a partir, dudo que se ponga del lado del Gobierno. La UCR va en la misma línea, se mueve en espejo. No va a ser fácil”, reconocieron desde el Gabinete. Así, el objetivo principal es evitar que la oposición logre reunir el quórum necesario. Si esto se fracasa, procurarán que sus aliados se abstengan. “Es lograr que no voten, no hay otra opción”, plantearon.
Para que la oposición pueda debatir los proyectos de interpelación sin el respaldo previo de las comisiones, necesita reunir los dos tercios de la cámara. Si esto resulta imposible, una mayoría simple podría ser suficiente para convocar a las comisiones y forzar el análisis de las iniciativas, lo que permitiría acelerar el debate a pesar de la resistencia del oficialismo. Solo una vez dictado el informe, la oposición podrá avanzar con la mayoría absoluta de 129 votos en la Cámara baja y de 37 en la alta.
“Hoy no lo tienen, pero están todos en frente por ahora. Las conversaciones ya comenzaron. PRO, UCR y gobernadores clave”, explicaron desde el Gobierno, decididos a proteger al jefe de Gabinete.
Mientras tanto, el Senado tiene programada una reunión de labor parlamentaria para este miércoles a las 18, donde se decidirá si se habilita una sesión. Originalmente, La Libertad Avanza pretendía bajarse al recinto este jueves para discutir la Ley de Propiedad Privada, aunque Unión por la Patria podría aprovechar para incluir la interpelación a Adorni.
Por su parte, la oposición ha convocado a una sesión especial en Diputados para el próximo martes con el mismo propósito. En Casa Rosada, las gestiones continúan para evitar a toda costa el avance de esta iniciativa.









