Con la tregua entre Irán y Estados Unidos, el panorama económico y financiero global se ha reconfigurado, lo que ha desplazado los factores que favorecieron el fortalecimiento del peso, que había estado en consonancia con otras monedas de naciones emergentes. En junio, el tipo de cambio local aumentó un 5%, en un movimiento vinculado al escenario internacional, donde el dólar se revalorizó gracias a la paz en el Golfo Pérsico.
El regreso de la actividad en el estrecho de Ormuz, junto con la normalización en la oferta de petróleo y gas, ha llevado a un encarecimiento de la divisa estadounidense. Esto se evidencia en el Dollar Index (DXY), que compara el valor del dólar con una canasta de seis divisas, entre ellas el euro, la libra esterlina y el yen. Tras alcanzar menos de 97 puntos en febrero, al inicio del conflicto, superó los 101 a finales de junio.
Este movimiento, tanto causa como consecuencia del cambio en la tendencia del mercado financiero, se relaciona con el aumento del tipo de cambio en el mercado local, el cual coincide con la estacionalidad que presenta una menor oferta de divisas tras la liquidación de la cosecha en el sector agroexportador.
“Se trata no solo de la fortaleza del dólar, sino también de la caída en los precios de las materias primas, especialmente del petróleo. Los metales, como el oro, también han mostrado debilidad, mientras que los granos han resistido un poco mejor”, observó un economista.
A raíz de la tregua en Medio Oriente, el precio del barril Brent, que había superado los US$110 entre abril y mayo, ha disminuido a US$72, un valor que ronda un 10% por encima de lo que era antes del conflicto. Un comportamiento similar han mostrado otras mercancías, como el oro y los granos.
“Luego de un notable aumento en los precios debido a la guerra, ahora estamos viendo un reajuste hacia la baja, considerable. En ciertos casos, los precios regresan a niveles previos, mientras que en otros se mantienen levemente por encima. En promedio, los datos del Banco Mundial indican que las materias primas se ubican un 10% por arriba de lo que estaban anteriormente, en parte gracias a que hubo equitativamente 15 días de guerra y 15 días de tregua en el mes”, comentó un especialista.
Este entorno con precios favorables en las exportaciones permitió que el Gobierno adquiriera US$11.175 millones en el mercado, acumulando US$6300 millones, mientras el tipo de cambio se situaba en descenso nominal. Mientras este fenómeno avivaba la discusión sobre competitividad y la apreciación del peso, a partir de junio, se produjo una presión devaluatoria que afectó a todas las monedas emergentes, incluyendo a la divisa local.
Al mismo tiempo, la baja en los precios de las materias primas podría conllevar a una reducción en los ingresos de divisas por exportaciones, y se ha endurecido el panorama financiero, con expectativas de que la Reserva Federal de Estados Unidos no solo mantenga sino que suba las tasas de interés en el segundo semestre. Este contexto de dólar fortalecido, incremento de tasas y descenso en las materias primas frena el impulso positivo que se había observado durante la primera mitad del año.
“La subida del petróleo en el primer trimestre mejoró la cuenta corriente y compensó el aumento en las tasas de interés por la guerra. Pero ahora, la situación internacional se ha deteriorado significativamente. Gran parte de la apreciación nominal del segundo trimestre se explicaba por esa mejora, y ahora la tendencia se ha revertido, generando presión en dirección opuesta”, agregó el economista.
En este contexto, el Gobierno parece haber establecido un ‘techo’ para el dólar en torno a los $1500. Luego del aumento en junio, el BCRA ha incrementado su actividad en el mercado de futuros, vendido bonos dólar-linked e intervenido en el segmento del dólar MEP, según especialistas.
“Esto se enmarca en un esquema consistente de intervención activa del BCRA en múltiples frentes para controlar la subida de la cotización oficial. Este accionar ha establecido un nuevo techo de facto cerca de $1.500 que, al igual que el anterior en $1.400, debería considerar ser transitorio, y debido al deterioro del contexto externo y la llegada del segundo semestre, lo razonable es que sea de corto plazo”, plantearon los analistas.









