Intercargo, encargada de las operaciones en tierra de aerolíneas, había iniciado el proceso de venta a comienzos de año, ofreciendo sus 21 operaciones por un total de 45 millones de dólares. A pesar del interés de varios compradores, las ofertas resultaron insatisfactorias y la licitación no llegó a buen término.
Con el fracaso del proceso de privatización, se abrieron nuevas posibilidades, ya que las empresas competidoras esperaban que se permitieran las ventas de manera individual para cada aeropuerto y aeródromo.
El Gobierno ha manifestado que todas las alternativas están siendo consideradas, aunque aún no se ha determinado un rumbo claro. Mientras tanto, Intercargo ha comenzado a ceder operaciones de mangas en ciertos aeropuertos a sus concesionarios, como ocurrió con el Aeropuerto Internacional de Ezeiza.
Recientemente, representantes del sindicato de aeronáuticos (APA) advirtieron sobre un nuevo escenario. Según sus denuncias, la empresa ha iniciado un proceso de vaciamiento, especialmente en la Patagonia, afectando a lugares como Comodoro Rivadavia, Río Gallegos y El Calafate.
Los trabajadores comunicaron que han recibido un ultimátum de 90 días para decidir entre trasladarse a Buenos Aires para continuar en la empresa o aceptar una indemnización del 50%. Esta situación afectaría a más de 20 empleados.
El sindicato señaló que, aunque no existe un aviso oficial sobre el cierre, se descartan vinculaciones con el resultado operativo, dado que la empresa experimentó una mejoría en sus balances, reportando un resultado primario de 9.588 millones de pesos en el primer trimestre del año.
Por lo tanto, interpretan que el actual desmantelamiento de operaciones tiene como objetivo facilitar la competencia con operadores privados. Además, advirtieron que en el aeropuerto de Río Gallegos se gestionan los vuelos hacia las Islas Malvinas, lo cual podría quedar en manos de un operador privado, afectando la participación de actores locales.
Intercargo solía contar con el monopolio en la gestión de mangas, operaciones en pista y cintas de equipaje hasta 2024, cuando el Gobierno permitió la entrada de nuevos competidores. Actualmente, hay quince empresas en el sector que compiten en la misma área.
Desde el Gobierno, se afirmó que estas acciones son parte de una “medida operativa” destinada a sanear la empresa y responden a la “falta de vuelos y clientes”. Además, se menciona la reubicación de equipos en lugares más funcionales, asegurando que estas decisiones no perjudican a los pasajeros, dado que el servicio anteriormente monopolizado ha sido desregulado, permitiendo alternativas de otros operadores. Asimismo, se reubicarán los empleados que deseen trasladarse a escalas que requieran su presencia, como se hizo en reorganizaciones previas en otras localidades, como Corrientes y Santa Fe.









