Los lugares y horarios específicos de las protestas se definirán la noche anterior para evitar adelantarse a las acciones policiales, que podrían desplazar a los manifestantes de puntos de corte habituales como los puentes Saavedra, Pueyrredón, General Paz y Juan Manuel de Rosas, así como la Panamericana y la Ruta 197, además de la Autopista Buenos Aires-La Plata.
Esta movilización forma parte de un cronograma más amplio que culminará en una “Marcha Federal” frente a la Casa Rosada y un paro general, cuya convocatoria aún no ha sido oficializada por la CGT.
Las manifestaciones estarán precedidas de una peregrinación conjunta con sindicatos, que se llevará a cabo el 7 de agosto, en conmemoración del día del patrono del trabajo. La caminata partirá desde el Santuario de San Cayetano en Liniers hasta Plaza de Mayo, continuando la tradición iniciada en 2016.
Aquel evento fue descrito como “histórico”, donde cerca de medio millón de personas marcharon por 16 kilómetros bajo el lema “paz, pan, tierra, techo y trabajo”. Este reclamo se tradujo, tres años después, en la Ley de “Emergencia Alimentaria” a través de diversas presiones.
Los dirigentes de UTEP, bajo la conducción de Alejandro Gramajo, esperan que las concentraciones de mañana sean significativas, con un doble propósito: impedir el desalojo por parte de las fuerzas de seguridad y demostrar al gobierno de Javier Milei que aún cuentan con el apoyo de los sectores que representan.
Uno de los objetivos concretados por La Libertad Avanza ha sido desactivar las marchas regulares en la Avenida 9 de Julio y el Obelisco, gracias a un protocolo antipiquetes instaurado por el Ministerio de Seguridad en la gestión de Patricia Bullrich, y que Alejandra Monteoliva aplica de manera estricta.
Las nuevas decisiones del Ministerio de Capital Humano, dirigido por Sandra Pettovello, de eliminar programas como el Potenciar Trabajo y transformarlos en otros como el Volver a Trabajar, así como restringir la ayuda alimentaria gestionada por movimientos sociales, ha afectado la participación en estas actividades.
Los defensores de los programas sociales afirman que la represión policial y la falta de recursos para el transporte han desalentado la participación de muchos. Los funcionarios del ministerio advirtieron que si hay bloqueos en accesos de jurisdicción federal, los manifestantes serán desalojados, reiterando que se aplicará el protocolo anti-piquetes.
Duarte expresó que dejar sin el subsidio de $78.000 mensual a casi un millón de personas es una advertencia urgente para gobernadores e intendentes, quienes, si no denuncian este ajuste, enfrentarán crisis en sus propios territorios debido al impacto negativo en las economías regionales. “Si no hay salario para los más humildes no habrá paz social para ningún gobierno”, sostuvo.
El Gobierno ha ratificado su decisión de no revertir la medida, respaldada por un fallo de la Cámara Federal de San Martín que revocó una medida cautelar anterior que obligaba a mantener el programa Volver al Trabajo, facilitando así su cierre definitivo en agosto de este año. Esto permitirá cambiar el esquema de asistencia social a un sistema de vouchers de capacitación laboral, tal como anunció Pettovello.
Silvia Saravia, dirigente de Libres del Sur, también critico la postura del Gobierno, señalando que se está avanzando de manera agresiva contra jubilados, personas con discapacidad, estudiantes y trabajadores. Agregó que “el modelo político de La Libertad Avanza muestra su cara más cruda” y que mientras los funcionarios se benefician, Milei festeja un equilibrio fiscal ilusorio y una inflación supuestamente controlada, consecuencia de la disminución del consumo popular y la liberalización de importaciones.
Las movilizaciones del 22 se enmarcan dentro de la “Jornada Patria por la Cultura del Encuentro: ‘De Francisco a León XIV en tiempos de polarización’”, que tuvo lugar recientemente en el Pequeño Cottolengo Argentino Don Orione, en Claypole. En este encuentro participaron diversas autoridades, incluyendo obispos y funcionarios provinciales, quienes reflexionaron sobre la polarización y sus efectos en la identidad social, resaltando la desconexión entre las necesidades del pueblo y la agenda de la clase dirigente.









