Fuentes cercanas al expediente confirmaron que esa misma jornada se llevó a cabo la detención del exnovio de la víctima, Lucas Nahuel Sosa, de 27 años, quien enfrenta cargos por violencia de género, daños y robo simple. En tanto, se descarta que se le impute el delito de instigación al suicidio.
La fiscal Pecorelli fundamentó la detención del ex compañero sentimental de Sosa luego de incautar los teléfonos celulares de ambos. Si bien aún falta la pericia tecnológica, se verificó que ambos dispositivos contenían mensajes de hostigamiento del sospechoso hacia la agente.
Otro aspecto que generó inquietud entre los investigadores es el estado del cuerpo de Sosa, que presentaba evidentes lesiones y hematomas en brazos y piernas al momento de quitarse la vida.
A partir de diversos testimonios recabados desde el último sábado, la fiscal y su equipo lograron establecer que Sosa y el imputado mantenían una relación tóxica, caracterizada por la violencia física y verbal ejercida por el principal sospechoso.
Además, se le atribuyen a López los delitos de daños y robo simple, por provocar daños en la vivienda de Sosa durante los episodios de agresión. En un momento, el acusado llegó a romper el chip del teléfono de la agente.
Mientras la investigación sigue su curso, López permanece detenido en la comisaría de San Carlos.
Se supo que Sosa contaba con una destacada trayectoria en la fuerza, acumulando 11 años y 7 meses de servicio en la Policía de la Ciudad, y estaba asignada a la Comisaría Vecinal 12 C, en el barrio de Belgrano.
El sábado pasado, Sosa se presentó en la dependencia para declarar tras la llegada de López, quien fue acompañado por sus padres para denunciar daños en su vehículo y en el auto de su padre, situaciones que atribuyó a un conflicto personal.
No era la primera denuncia contra la oficial: semanas atrás, la madre del imputado había solicitado una orden de restricción para que Sosa no se acercara a su hijo.
Según la reconstrucción de los hechos hasta el momento, mientras aguardaba para ser entrevistada, Sosa extrajo su arma reglamentaria, una pistola Pietro Beretta, y se disparó. A pesar de los esfuerzos del personal médico y policial por asistirla, una ambulancia la trasladó al hospital Paroissien, donde llegó sin signos vitales.
Tras conocer la trágica noticia, familiares de la oficial acudieron a la comisaría. Al reconocer la presencia de su ex, se desató un enfrentamiento que requirió la intervención de la policía: los allegados a Sosa arrojaron piedras al edificio y causaron daños materiales, aunque no se registraron heridos.
Mientras se avanza en la investigación, amigos y familiares de la agente compartieron su dolor en redes sociales. “Descansá en paz. Ya estás con Alan, falto yo. Te quiero, Leila. Siempre serás esa loquita hermosa”, expresó una amiga en Facebook. Otra familiar dijo: “Leila, ¿qué hiciste, corazón? Toda una vida por delante. QEPD. Mis pésames a la familia Sosa.”









