Desde La Plata se sostiene que aún no hay definiciones claras. Sin embargo, en la Casa Rosada se maneja la hipótesis de que el gobernador intentará replicar su estrategia del 2025, cuando Fuerza Patria obtuvo una victoria anticipando los comicios. En aquel momento, La Libertad Avanza trató de aprovechar el resultado local para proyectarse a nivel nacional, utilizando una campaña basada en el miedo al “efecto kuka”. No obstante, el kirchnerismo y el kicillofismo lograron consolidar su presencia en la Legislatura bonaerense y aumentar su influencia en los concejos deliberantes.
Desde Balcarce 50 se celebra la posibilidad de un desdoblamiento, con la creencia de que si el candidato libertario encuentra éxito en una provincia de Buenos Aires (PBA) que vaya a elecciones separadas, esto podría facilitar a Milei una victoria general de manera sencilla.
Internamente, el Gobierno sostiene dos visiones sobre esta situación. La primera, optimista respecto a las posibilidades de reelección de Milei, asevera que los resultados de un eventual desdoblamiento “no cambiarían nada”. La segunda, más extendida, advierte que si Diego Santilli, o el candidato libertario que designe el partido, se impone sobre el postulante del peronismo o el kirchnerismo, esto podría proporcionar un impulso decisivo a Milei en la elección general. Para los primeros, las disputas internas del peronismo bonaerense “los exceden”, considerándolas como un asunto ajeno que no merece mayor análisis. En cambio, los segundos hacen paralelismos con 2015, cuando María Eugenia Vidal midió fuerzas en la PBA mientras Mauricio Macri competía por la presidencia, lo que terminó favoreciendo su éxito en el ballotage.
El oficialismo considera que un desdoblamiento podría favorecer a Kicillof en dos frentes. Primero, porque permitiría a los intendentes ganar protagonismo: la creencia es que si estos líderes comunales triunfan en sus respectivos distritos en una elección desdoblada, luego lo respaldarían en la contienda nacional que el gobernador aspira a liderar. En segundo lugar, un desdoblamiento le otorgaría a Kicillof la posibilidad de distanciarse del condicionamiento ejercido por Cristina Kirchner y Máximo Kirchner al momento de conformar las listas.
Recientemente, una carta de Cristina Kirchner revitalizó dentro del Gobierno los análisis sobre la intención de Kicillof de adelantarse y desdoblar la elección bonaerense en 2027. También se han encendido las sospechas por su acercamiento hacia los jefes municipales, apoyándolos en sus campañas de reelección.
Respecto a la posibilidad de que Kicillof se postule a la presidencia, en el oficialismo no hay dudas: no cuenta con una alternativa viable. “No tiene intendentes, ni diputados ni senadores propios. Es un pato rengo. Es él solo, y si desaparece de la elección, desaparece”, analizan. Se considera que Cristina Kirchner lanza amenazas únicamente para mantener su poder de veto.
Por otro lado, Karina Milei sostiene que se prevén internas dentro del peronismo nacional. Aposta por la eliminación de las PASO, ya que sin primarias, las disputas internas no tendrían un modo de resolverse democráticamente, lo que llevaría al peronismo a las elecciones generales dividido. En el oficialismo se perciben “amagues” de ambos lados: figuras como Cristina Kirchner que aparentan una disposición por competir, pero en el fondo desean que sea Kicillof quien asuma ese rol.
Asimismo, el Gobierno interpreta los gestos de Cristina Kirchner hacia Kicillof como una forma de presión: “CFK lo torea a Kicillof”, sugieren, equiparando la estrategia a la de Mauricio Macri al perfilar otros candidatos.
La estrategia hacia el gobernador se resume de la siguiente manera: “Le van a hacer creer a Kicillof que le irá bien si desdobla de la nacional”. La esperanza oficialista radica en que, entre la presión ejercida por Cristina Kirchner y los cálculos de los intendentes, Kicillof termine eligiendo contentar a los líderes municipales, quienes, como asegura el oficialismo, lo traicionarán luego. Este camino es el que más conviene a Balcarce 50.









