Con solo ocho meses en el club, Ascacibar ya muestra una madurez en la cancha que refleja el profundo entendimiento de lo que significa jugar en Boca: compromiso y entrega constante. En su primer encuentro contra Estudiantes, demostró que no le temía a la presión. En los minutos finales del primer tiempo, se infiltró en el área y definió con un poderoso toque con el empeine derecho, desatando la ovación de los hinchas que colmaban el Ducó.
Antes del inicio del encuentro, saludó cordialmente a sus antiguos compañeros, aunque al sonar el silbato, las emociones quedaron relegadas. Ascacibar se presenta como un jugador con una mentalidad fría a pesar de las intensas emociones que lo rodean. Su impresionante despliegue en el campo de juego, que le permite estar presente en múltiples situaciones, se complementa con su capacidad goleadora. Este fue su segundo gol consecutivo, después de haber anotado en el partido del domingo en Rosario. Al sumar este tanto, se alcanza un total de cinco goles en 24 partidos con la camiseta azul y oro, una cifra considerable para un mediocampista defensivo.
Tras el final del partido, Ascacibar recordó sus raíces y manifestó que esta anotación en particular tenía un significado especial. “El gol es una mezcla de sensaciones. Hoy me toca defender esta camiseta grande y juego para este equipo. Hay que seguir así porque al equipo le sirve y a uno le hace feliz”, comentó.
Su primer gol en esta temporada lo marcó contra Lanús, en el partido donde Boca, dirigido por Claudio Ubeda, ganó 3 a 0, un momento que prometía una racha triunfante que finalmente se desvaneció. Este doblete en el contexto actual le otorga un respiro al inicio del ciclo de Arruabarrena, quien necesitaba demostrar que el equipo tiene lo necesario para ser un contendiente, especialmente tras sortear las dificultades del playoffs de la Sudamericana y la dura derrota frente a Deportivo Riestra, en un club que ha enfrentado una serie de frustraciones y que busca salir de ese ciclo negativo.
“Sentí que el equipo estuvo más sólido y generamos situaciones. El partido anterior también lo hicimos de buena manera y hay que seguir por este camino”, explicó Ascacibar en una nota de prensa. A su vez, enfatizó: “Venimos trabajando todos los días para esto, para sumar de a tres. No es fácil porque los rivales también contrarrestan y hoy pudimos anteponernos”.
Ascacibar tiene el potencial de convertirse en un símbolo para este Boca que anhela recuperar su grandeza. Así lo siente él mismo, quien entrega todo en el terreno de juego, corriendo más que nadie y, además, anotando goles. La victoria sobre Estudiantes en el estadio de Huracán podría ser el inicio de una narrativa: “un Ruso y un Vasco entran a un bar”. Solo falta descubrir si el final será alegre o si, por el contrario, dejará insatisfecha a la afición. Pero para eso aún hay un extenso camino por recorrer.








