Más del 50% de las mujeres en edad fértil recurriría a internet antes que a un profesional de la salud si enfrentara una preocupación urgente vinculada a la lactancia. Esta es una de las revelaciones de una reciente encuesta nacional realizada por una red de salud privada estadounidense, que pone de manifiesto el aumento en el uso de herramientas digitales para resolver inquietudes relacionadas con la alimentación infantil. El estudio indica que el 51% de las mujeres de entre 18 y 44 años optaría inicialmente por consultar inteligencia artificial, redes sociales o un motor de búsqueda en línea antes de contactar a un médico, un especialista en lactancia o incluso a un familiar. La inmediatez en la búsqueda de información puede resultar especialmente atractiva para los padres de recién nacidos, que a menudo se enfrentan a dudas en cualquier momento del día. Sin embargo, la pediatra Erynne Bowers, de Orlando Health Physician Associates, advierte que las respuestas halladas en internet no toman en cuenta las circunstancias particulares de cada madre y su bebé. “La IA no puede mirar sus tablas de crecimiento. La IA no puede evaluar su agarre”, explicó Bowers. “La IA no puede ver si existe alguna disfunción motora oral que tenga el niño y que pueda estar contribuyendo a la dificultad para amamantar”. La especialista subrayó que aproximadamente una de cada tres madres que acuden a su consulta por problemas de lactancia ya ha recibido algún consejo erróneo proveniente de internet. Seguir esas recomendaciones en determinadas circunstancias puede retrasar la atención adecuada para la familia. Uno de los desafíos radica en que cada bebé presenta diferentes necesidades de alimentación. “No todos los bebés comerán con la misma frecuencia. No todos los bebés tomarán la misma cantidad”, señaló Bowers, al ilustrar por qué una recomendación general no siempre es efectiva. Adicionalmente, indicó que seguir indicaciones incorrectas podría acarrear consecuencias. “A veces vemos que hay un retraso en su crecimiento debido a ello y, en otros casos, una disminución en el suministro de leche materna de la madre porque la IA les dijo que no necesitaban alimentar al bebé con tanta frecuencia”, explicó. La especialista sostiene que las familias no deben renunciar por completo a la tecnología, sino que deberían emplearla como un primer paso, sin reemplazar la evaluación profesional. “La IA puede ser un buen primer paso, pero el siguiente debe ser concertar una cita con su especialista en lactancia o su pediatra”, afirmó. La experiencia de Emily Hunziker, una madre de Sanford, Florida, ilustra bien esta diferencia. Tras el nacimiento de su hijo, que pesó alrededor de 4.5 kilos, el bebé comenzó a perder peso y ella buscó respuestas en internet, pero la situación no mejoró. “Me sentía muy estresada”, recordó Hunziker. Finalmente, comenzó a trabajar con Bowers, quien elaboró un plan adaptado a las necesidades de su hijo que combinaba extracción de leche, suplementación con fórmula y apoyo especializado en lactancia. Para Hunziker, eso dejó en claro los límites de las respuestas digitales en situaciones individuales. “Simplemente no puedes obtener eso de la IA”, afirmó, refiriéndose al asesoramiento personalizado que recibió para atender las necesidades específicas de su bebé.









