Sin embargo, el sector no considera esto como un signo negativo. De hecho, anticipan que la liquidación se extenderá y se recuperará durante el mes de junio, con expectativas de una recuperación sostenida en las liquidaciones a lo largo del tiempo.
El aumento en las acumulaciones de trigo y maíz ha llevado a una postergación en la liquidación de la soja, que ya estaba lenta en contratos debido a las especulaciones sobre una reducción en las alícuotas de retenciones, oficializada esta semana con un cronograma de rebajas que se extenderá hasta finales de 2028. Para 2029 se proyecta una eliminación total de estas tasas, salvo para la soja, de conformidad con lo estipulado en el acuerdo entre la Unión Europea y Mercosur.
Desde el sector aseguran que este retraso en la liquidación es beneficioso para el Banco Central, que ya ha superado su meta de compras de 10.000 millones de dólares y está realizando adquisiciones a un ritmo que, si se mantiene, podría llevar esas compras a más de 20.000 millones de dólares. Esta prolongación en la liquidación generará un ingreso constante de divisas, lo que contribuirá tanto a las compras del Central como a una mayor estabilidad en el mercado cambiario, evitando saltos inesperados en la segunda mitad del año.
Según pronósticos de MAP, este año el ámbito externo no enfrentará desequilibrios significativos y mostrará resultados moderados, ya sea de déficit o superávit en la cuenta corriente, impulsados por un buen saldo comercial junto con un aumento ligero en las importaciones y exportaciones. Sin embargo, se advierte que este aporte será compensado por déficits estructurales en servicios y en ingresos primarios, debido a la normalización gradual de los giros de dividendos y una carga de intereses más elevada.
Adicionalmente, se mencionan los desembolsos netos de organismos internacionales, el financiamiento del sector privado y una demanda contenida, aunque ligeramente superior a la de años anteriores con un cepo más estricto.
A medida que se aproxima 2027, el panorama se tornará más complicado. El ministro de Economía, Luis Caputo, indicó que el próximo año será diferente a los habituales años electorales, describiéndolo como un “paseo por el parque” en comparación.
En el ámbito de la actividad económica, aún aguardan la llegada de El Niño en el segundo semestre, un fenómeno climático del que aún no se pueden proyectar impactos. Sin embargo, anticipan que será significativo y podría resultar en la pérdida de hectáreas sembradas, con implicaciones económicas directas en los primeros meses de 2027.
Asimismo, se espera un tipo de cambio en niveles similares a los de 2026, aunque más apreciado que el año anterior, y un déficit comercial mayor en servicios, mientras que desde MAP prevén que el superávit en bienes se moderará, influencia de un aumento en las importaciones ante la reactivación de la actividad económica.
“Enfrentaremos un desafío en el plano financiero, con necesidades brutas de financiamiento exterior que estimamos en aproximadamente 65.700 millones de dólares en 2027. Esto incluye compromisos del Tesoro por 2800 millones de dólares adicionales en comparación con 2026, 7000 millones de dólares del Banco Central y 3300 millones del FMI en capital, que se suman a otros 4000 millones en intereses y sobrecargos”, señalaron desde la consultora.
En paralelo, mencionaron que la proyección de dolarización de carteras para el año electoral es de 31.900 millones de dólares, cifra similar a la de 2025. Aseguran que esta es una estimación conservadora, ya que “un contexto preelectoral de mayor incertidumbre podría llevar a una dolarización de portafolios aún más intensa, aumentando las necesidades de financiamiento más allá de lo previsto en nuestro escenario base”.
Aunque 2027 se presenta como un reto, también consideran que el Gobierno logrará refinanciar al menos 53.400 millones de dólares mediante un mejor acceso al financiamiento voluntario, refinanciando vencimientos por 8000 millones de dólares hasta las elecciones, además de la gestión de las provincias con sus deudas. Por su parte, proyectan que el sector privado continuará teniendo acceso a deuda extranjera, que los organismos multilaterales refinancien sus compromisos, y que el Banco Central consiga renovar los REPO.
Finalmente, se estima que los ingresos de capital por inversiones extranjeras directas vinculadas al Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI) rondarán los 7900 millones de dólares, con 600 millones entrando en 2027. De este modo, el déficit necesario para cubrir la demanda estimada supera los 12.000 millones de dólares, un aspecto que no califican como “crítico”, aunque apunta hacia una posible inestabilidad financiera, especialmente a medida que se intensifiquen las compras de dólares en el camino hacia las elecciones bajo un halo de incertidumbre.









