China continúa acumulando evidencia que ratifica su capacidad para superar el impacto inicial de la crisis en Medio Oriente a nivel global. Los beneficios de las empresas industriales alcanzaron su nivel más elevado en un semestre. No obstante, se anticipa que en el futuro el impacto del conflicto bélico se manifestará en la segunda economía mundial.
Las exportaciones experimentaron una debilidad en marzo, mientras que las ventas minoristas y la producción industrial mostraron indicios de desaceleración. Conforme a los datos divulgados el lunes por la Oficina Nacional de Estadística (ONE), los beneficios de las empresas industriales registraron un incremento interanual del 15,8% en marzo, superando el aumento del 15,2% observado entre enero y febrero.
Durante el primer trimestre, los beneficios industriales experimentaron un crecimiento interanual del 15,5%, impulsados por la aceleración del crecimiento económico hasta el 5%, tras haber alcanzado su punto más bajo en tres años en el trimestre precedente.
Estas cifras señalan una divergencia cada vez más pronunciada en la economía del país asiático. Los sectores orientados al consumo continúan enfrentando desafíos. A modo de ejemplo, el fabricante de licores premium Kweichow Moutai reportó un desempeño modesto, debido a que la persistente debilidad de la demanda interna repercutió negativamente en los precios y los volúmenes de venta.
Sin embargo, los sectores económicos vinculados a la inteligencia artificial exhiben dinamismo, como el de Shannon Semiconductor, que multiplicó por 79 sus ganancias netas en el primer trimestre gracias a la robusta demanda de productos electrónicos relacionados con la IA.
El impacto del conflicto en China
En este contexto, la volatilidad internacional incrementa la presión. “Existen numerosas incertidumbres en el entorno exterior, y la disparidad entre una oferta interna sólida y una demanda débil aún debe ser solventada”, manifestó en el comunicado oficial, Yu Weining, estadístico de la ONE.
La crisis en Medio Oriente ha exacerbado la incertidumbre sobre la demanda global y las cadenas de suministro, particularmente aquellas relacionadas con la energía, amenazando con erosionar los márgenes de los fabricantes chinos, quienes ya afrontan pedidos reducidos y una retracción en el gasto por parte de hogares y empresas.
Esta coyuntura podría también afectar a la República Argentina si el escenario se agrava. Los expertos han indicado que una desaceleración en la economía liderada por el gobierno de Xi Jinping se traduciría no solo en una menor demanda de materias primas por parte de China, incluyendo las exportaciones agropecuarias, sino también en una caída en los precios internacionales de dichas commodities.









