La jornada no se limitó a la exhibición del monoplaza de Fórmula 1; además, Colapinto condujo una réplica de la icónica Flecha de Plata de Juan Manuel Fangio. Aun así, el Lotus, adornado con los colores de Alpine, acaparó la atención de los fanáticos. En dos salidas de unos veinte minutos cada una, el piloto llevó al límite el auto, lo que llevó a un desgaste mecánico y visual que se evidenció al finalizar la exhibición.
Tras más de seis horas de show, comenzaron a circular fotografías y videos del estado del Lotus E20. Las imágenes mostraron un desgaste notable en varias partes del vehículo, especialmente en los neumáticos, que habían quedado completamente deteriorados. Durante el evento, Colapinto dio rienda suelta a la aceleración en la Avenida del Libertador, llevando a cabo maniobras de “donuts” que dejaron marcas visibles en el asfalto y provocaron la ovación del público.
El Lotus, reconocido por su motor V8 atmosférico Renault y su configuración mecánica analógica, ofrece un sonido potente y un atractivo visual que cautiva a los aficionados. Sin embargo, este mismo rendimiento lo vuelve susceptible al desgaste. El piloto argentino brindó un show emocionante con sus aceleraciones y giros; sin embargo, en su última vuelta, el auto alcanzó su punto crítico, y los tubos de escape comenzaron a arder, lo que generó una reacción entusiasta entre los presentes.
La situación se tornó tensa cuando, después de realizar varios trompos, Colapinto dejó caer el volante, y el Lotus E20 comenzó a incendiarsi en la zona de los escapes. “Se quemó, amigo, me habían dicho que lo cuidara, lo traté de cuidar, pero al final me calenté un poquito”, relató Colapinto al periodista Juan Fossaroli al finalizar la jornada. Los mecánicos acudieron rápidamente a la pista, utilizando extinguidores para sofocar el fuego.
El piloto ya había notado un importante desgaste al concluir su primera salida; la pintura en el área cercana a los escapes mostraba signos de deterioro, reflejando las exigencias a las que fue sometido el vehículo. Las gomas terminaron igualmente desgastadas, y las huellas de los “autógrafos” de Colapinto en el asfalto quedarán como un recuerdo imborrable de esa jornada.
A pesar de los inconvenientes, el entusiasmo del público no decayó a lo largo del evento. El propio Colapinto compartió la jornada con los asistentes, quien vivieron una experiencia única e inolvidable.









