La iniciativa, conocida como “Cobreado sin cianuro: mejor adherencia”, atiende a la apremiante necesidad de disminuir los riesgos ambientales y de salud asociadas a la manipulación de productos químicos peligrosos. Este proyecto ha sido seleccionado por el Fondo de Innovación Tecnológica de Buenos Aires en 2025, obteniendo financiamiento para la compra de equipos avanzados que agilizan los ensayos en curso.
La galvanoplastia, también llamada electrodeposición, consiste en recubrir objetos metálicos con una capa de otro metal para aumentar su resistencia a la corrosión y al desgaste. Este procedimiento es esencial en la producción de grifería, joyería, componentes electrónicos y piezas mecánicas. Aunque el cobre es uno de los metales más utilizados para este acabado, su aplicación técnica requiere cianuro para garantizar una correcta adherencia del metal al soporte.
El uso de este compuesto en particular implica riesgos para la salud, dado que puede dar lugar a la formación de ácido cianhídrico, un gas potencialmente mortal en caso de accidentes o derrames. Walter Egli, investigador de la Comisión de Investigaciones Científicas de la provincia de Buenos Aires y líder del proyecto, señala los peligros: “Los baños de cianuro son muy alcalinos, y mientras el pH se mantiene estable, son seguros. El problema surge cuando se acidifican al combinarse con soluciones de otros procesos, generando este vapor extremadamente venenoso llamado ácido cianhídrico”.
El equipo ha logrado avances significativos utilizando glutamato monosódico, un aditivo alimentario que permite reemplazar el cianuro de manera efectiva. Esta propuesta, denominada CuGlu, ha mostrado resultados positivos en pruebas de laboratorio y en contextos industriales reales con piezas de acero estándar. Sin embargo, los expertos encontraron dificultades técnicas al trabajar con aleaciones de zamak y latón, que fueron solucionadas en colaboración con el Instituto de Investigaciones Fisicoquímicas Teóricas y Aplicadas (INIFTA). Un reto adicional se presentó al trabajar con acero inoxidable, donde el recubrimiento mostró fallas de adherencia ante variaciones térmicas, lo que llevó a una profundización en el análisis físico-químico de las superficies.
Para abordar estos desafíos, los investigadores adquirieron en Países Bajos un electrodo rotante de disco-anillo, el cual es fundamental para completar la funcionalidad de su equipo bipotenciostato. Según Paola Pary, investigadora del Conicet, este equipo permite llevar a cabo estudios más sistemáticos de las interfases entre materiales con mayor exactitud. “El equipo adquirido cuenta con un sistema de alta tecnología compatible con los softwares que utilizamos en nuestro laboratorio, lo que nos permitirá realizar análisis sistemáticos modificando variables de operación y disminuyendo los tiempos de estudio”, afirma la científica.
La mejora del proceso CuGlu representa una ventaja competitiva para talleres artesanales y pequeñas empresas, que enfrentan mayores dificultades para cumplir con las normativas de seguridad sobre residuos peligrosos. La labor de los especialistas del Cidepint es un avance fundamental para una industria que aún depende de procedimientos tradicionales. Pablo Seré, miembro del equipo, señala que el cambio resulta complicado debido a que la galvanoplastia con cianuro se ha establecido como un estándar sólido y antiguo. A pesar de esto, el equipo se mantiene firme en su objetivo de transformar el sector con una solución original, segura y efectiva que permita eliminar el uso de esta sustancia tóxica en los procesos de acabado de metales en todo el mundo.









