En el marco de un incremento global en la demanda de cobre, impulsado por la transición energética y la electrificación de diversas economías, el director general de McEwen Copper y responsable del proyecto Los Azules, Michael Meding, afirmó que Argentina tiene el potencial para convertirse en un destacado productor del mineral. “Argentina puede estar en el top cinco de los productores de cobre a nivel mundial”, sostuvo en una conversación con el secretario general de Redacción, durante el segundo encuentro de Minería organizado por el medio. Con más de 25 años de trayectoria internacional en la minería, Meding indicó que el país cuenta con proyectos de clase mundial capaces de transformar el panorama global de producción de cobre. Al mismo tiempo, enfatizó que el desafío actual no consiste únicamente en la extracción de recursos, sino también en la incorporación de tecnología, la generación de valor local y la implementación de estándares ambientales más rigurosos. Al presentar el proyecto Los Azules, situado en la provincia de San Juan, Meding explicó que este se encuentra entre un grupo de cinco o seis yacimientos argentinos de importancia mundial, destacando que tres de ellos —Vicuña, El Pachón y Los Azules— están en la lista de los diez más relevantes a nivel global por su tamaño. Detalló que el proyecto tiene una vida útil inicial de 22 años, con una producción anual de 200.000 toneladas de cobre y exportaciones que, a precios actuales, representarían entre 2.600 y 2.800 millones de dólares al año. Asimismo, se estima que generará más de 3.500 empleos directos y fue diseñado con un enfoque en la reducción de su impacto ambiental. “Está concebido desde el inicio con una huella ambiental mínima, utilizando apenas una cuarta parte de la energía y del agua que demanda un proyecto similar”, comentó. A esto se suma un plan de integración con las comunidades de Calingasta y la provincia de San Juan. Meding puso especial énfasis en la decisión de producir cátodos de cobre de alta pureza, en lugar de exportar concentrado para su posterior refinación en el extranjero. “El proceso productivo finaliza en una placa de cobre de 99,99% de pureza. No se trata de un concentrado que deba enviarse a China para su refinación, sino de un producto que puede ser enviado directamente a fábricas de cables, motores o cualquier aplicación industrial”, añadió. Para él, esta estrategia ofrece una oportunidad para desarrollar una cadena de valor en el país. “Contar con cobre en Argentina marca una diferencia significativa y abre posibilidades que antes no existían o eran extremadamente complejas”, señaló. En este sentido, consideró que iniciativas como el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) podrían fomentar la llegada de nuevas industrias asociadas, tales como la fabricación de componentes para baterías de litio. Respecto al impacto del RIGI, Meding opinó que su principal contribución ha sido la restauración de la previsibilidad para los inversores. “Lo que logró el RIGI fue restablecer la confianza que se había perdido”, argumentó. Según explicó, un problema histórico en la minería ha sido la incertidumbre regulatoria y la posibilidad de que las normas cambien una vez que se inician los proyectos. “El RIGI proporciona herramientas que restauran esa confianza”, sintetizó. Además, advirtió que la inversión minera a nivel global atraviesa uno de los niveles más bajos en las últimas dos décadas en comparación con otras industrias, a pesar de que prácticamente toda la economía depende de esta actividad. “Nada funciona sin minería: los zapatos, el celular, el saco, el micro”, enumeró. Durante la entrevista, Meding también se refirió a la creciente demanda internacional de cobre. Citó estimaciones de Standard & Poor’s, que indican que hacia 2040 el mundo podría enfrentar un déficit cercano a los 10 millones de toneladas anuales de cobre. Ante tal escenario, expresó que los grandes proyectos argentinos podrían aportar cerca de 1,5 millones de toneladas anuales. “Esto implica que el 15% de lo que demandará la humanidad hacia 2040 podría provenir de Argentina. Es una cifra enorme”, subrayó. Detalló que el cobre es esencial para la fabricación de vehículos eléctricos, redes eléctricas, almacenamiento de energía, paneles solares, turbinas eólicas y el proceso de urbanización. El alto precio internacional del metal, que se sitúa alrededor de 6,40 dólares por libra, refleja, en su opinión, la preocupación mundial por asegurar el abastecimiento. La trazabilidad fue otro tema que surgió durante el encuentro. Meding explicó que Los Azules fue diseñado para producir un “cobre verde”, con bajo consumo de agua y energía y la meta de alcanzar la neutralidad en emisiones de gases de efecto invernadero para 2038. Al producir cátodos directamente en la mina, afirmó, es posible rastrear desde el origen hasta el proceso industrial. “Cuando se envía concentrado a China, luego no se sabe bajo qué condiciones se refinó ni qué estándares ambientales se aplicaron. En nuestro caso, sí”, aclaró. Para el ejecutivo, esta trazabilidad se convertirá en un atributo cada vez más apreciado por los mercados internacionales. Al concluir la conversación, Meding volvió a resaltar el potencial de la minería argentina y aseguró que, además de los proyectos más avanzados en San Juan, existen desarrollos en Salta, Catamarca y Mendoza que podrían establecer al país como un actor clave en el abastecimiento mundial de cobre. “Poseemos múltiples proyectos que pueden avanzar y respaldar esa transformación, además de contribuir con el suministro de cobre que necesita el mundo”, finalizó.









