Al descontar los efectos estacionales, se observó una caída de 1,7% en la producción industrial en comparación con mayo, lo que elimina la recuperación acumulada desde febrero. El segundo trimestre también mostró un deterioro, registrando un retroceso del 1,5% frente al primero y sumando cuatro trimestres consecutivos de descensos en la comparación interanual.
El comportamiento de la industria se muestra heterogéneo entre los diferentes sectores. Mientras algunas actividades relacionadas con el consumo masivo y la energía han logrado sostener su crecimiento, otras áreas siguen muy afectadas por la disminución de la demanda y el contexto económico.
El sector automotor ha sido, una vez más, uno de los principales pilares del retroceso en la actividad industrial. La producción de vehículos experimentó una caída significativa, acompañada por menores envíos mayoristas a concesionarias, una reducción en los patentamientos y un descenso en las exportaciones.
De acuerdo con FIEL, el leve aumento observado en las ventas mayoristas podría deberse más a una recomposición de inventarios dentro de la cadena comercial que a una verdadera recuperación del consumo. A su vez, los vehículos electrificados siguen incrementando su participación en el mercado local.
En contraste, la producción de alimentos y bebidas marcó un hito histórico para un mes de junio, con un crecimiento impulsado principalmente por el aumento en la faena porcina y aviar, que logró compensar la caída en la producción de carne vacuna y benefició a la actividad láctea.
En el total acumulado de los primeros seis meses del año, la refinación de petróleo lideró el crecimiento con un aumento del 9,4%, seguida por las industrias metálicas básicas (+5,5%) y alimentos y bebidas (+2,7%).
Por el contrario, los sectores que experimentaron mayores caídas fueron la industria automotriz (-18,6%), los minerales no metálicos (-3,6%), el papel y la celulosa (-2,3%) y los cigarrillos (-5,2%). FIEL indica que la refinación de petróleo fue el sector que más ayudó a moderar el descenso general de la actividad industrial durante el primer semestre.
La composición según el tipo de bienes también revela diferencias notables. Los bienes de consumo no durable crecieron 1,8% y los bienes de uso intermedio 1,1%, mientras que los bienes de capital retrocedieron 6,2% y los bienes de consumo durable sufrieron una caída del 8,1%, reflejando la falta de dinamismo en la inversión y la disminución de las compras a largo plazo.
Durante junio, parte de la actividad industrial también se vio afectada por problemas de abastecimiento energético. FIEL indicó que las fallas en la infraestructura de transporte de gas provocaron interrupciones en el suministro para algunas pequeñas y medianas empresas en ciertas regiones del país.
Además, las modificaciones regulatorias recientes obligaron a grandes usuarios industriales a adquirir gas directamente de los comercializadores, enfrentando mayores costos vinculados al gas natural licuado (GNL). Si bien el impacto sobre la producción total fue limitado, el informe advierte que algunas empresas decidieron reducir o interrumpir sus operaciones para evitar asumir esos costos energéticos elevados.
Más allá de los datos de junio, FIEL señala que la dinámica reciente arroja perspectivas poco alentadoras para los próximos meses. La caída mensual desestacionalizada ha anulado las mejoras observadas desde febrero y el índice de difusión mostró que más del 60% de los sectores industriales experimentaron una disminución en la producción en comparación con el mismo periodo del año anterior.









