El barril de Brent registraba una caída superior al 3%, ubicándose en aproximadamente US$79,90, mientras que el WTI, referencia en Estados Unidos, descendía un 4,2%, alcanzando los US$77,35.
Este descenso en el precio del crudo coincide con la reapertura del estrecho de Ormuz, una importante ruta marítima por donde circula cerca del 20% del suministro global de petróleo y gas.
En el ámbito europeo, las bolsas lograban incrementos de hasta el 0,8%. Los futuros del Dow Jones subían un 0,14%, los del S&P 500 un 0,10%, mientras que los del Nasdaq anotaban un crecimiento de 0,27%.
En Asia, el cierre fue variado; el índice Nikkei de Tokio creció un 0,13%, en contraste con el Hang Seng de Hong Kong, que cayó un 1,4%.
En Wall Street, las acciones argentinas se movían en direcciones opuestas, con incrementos de hasta el 2% y descensos de hasta el 1,8%. El riesgo país se mantenía en 426 puntos.
Ante la creciente tensión internacional que había elevado notablemente los precios del petróleo, lo que repercute en la inflación, la petrolera YPF implementó una estrategia para estabilizar el costo de la nafta.
Esta medida consiste en un sistema de ‘buffer de precios’, el cual busca desacoplar parcialmente el precio local de los combustibles de los movimientos del Brent en el mercado internacional. La primera aplicación de este sistema fue a principios de abril, venciendo el 14 de mayo, pero se prorrogó por 45 días adicionales. A mediados del mes pasado, la compañía efectúo un ajuste del 1% en los precios de los surtidores, los cuales se mantendrán hasta el 28 de junio.
En las semanas recientes, el precio internacional del petróleo había experimentado un aumento debido a la incertidumbre geopolítica en la región, manteniéndose por encima de los US$100 el barril, alcanzando niveles récord en marzo que no se veían en las últimas cuatro décadas. El 27 de febrero, justo antes del anuncio de la guerra entre Estados Unidos e Irán, el costo del barril era de US$72,48.









