La crisis del sector y la competencia desleal
El sector juguetero atraviesa un escenario crítico de cara a la celebración del Día del Niño. Según Matías Furió, presidente de la Cámara Argentina de la Industria del Juguete, la cadena de valor registra una caída anual en las ventas cercana al 20%. Este retroceso se atribuye principalmente a la erosión del poder adquisitivo de las familias y a un entorno macroeconómico que combina el aumento de costos operativos —servicios y salarios— con una presión creciente de la competencia internacional.
En diálogo con Radio Con Vos, el dirigente subrayó que el comercio local enfrenta una asimetría fiscal y operativa frente a plataformas globales como Temu y Amazon. El avance del sistema “puerta a puerta” permite el ingreso de productos del exterior bajo un esquema de costos que, según el sector, resulta perjudicial para la sostenibilidad de los comercios establecidos en el país.
La controversia por la seguridad y los controles aduaneros
Uno de los puntos más críticos señalados por Furió es la flexibilización de los controles aduaneros. El dirigente denunció el crecimiento del contrabando y alertó sobre el uso del “canal verde” para el ingreso masivo de mercadería con inspecciones mínimas. “No se puede premiar al que hace las cosas mal y castigar al que las hace bien”, sentenció, enfatizando que esta falta de rigurosidad pone en riesgo no solo la economía, sino también la salud pública.
Furió advirtió que la celeridad en los procesos de importación no debe comprometer las certificaciones de seguridad que se exigen históricamente a la industria nacional. La preocupación radica en la posible circulación de juguetes con sustancias tóxicas o fallas de fabricación. “No se puede agilizar cuando se está hablando de la salud de los chicos”, remarcó, defendiendo la necesidad de mantener estándares de calidad estrictos para proteger a los consumidores finales.
Cambio de hábitos y expectativas de consumo
El análisis de la Cámara también contempla una transformación en los patrones de consumo. La búsqueda de alternativas económicas ante la falta de presupuesto se combina con un cambio cultural profundo: el avance de las pantallas en la vida cotidiana de los niños. Ante este fenómeno, el sector reivindica el valor del juego tradicional como una herramienta esencial para la socialización, el aprendizaje y el desarrollo cognitivo infantil.
A pesar de la caída acumulada, las jugueterías locales esperan que el movimiento comercial de los últimos días previos al festejo logre moderar los indicadores negativos. El objetivo de la industria es cerrar la temporada con un repunte que alivie la presión financiera y permita proyectar una recuperación de cara a fin de año.









