Este miércoles, Panamá y El Salvador declararon emergencia en respuesta a la fuerza de este fenómeno.
El impacto de El Niño ha suscitado alarmas a nivel global, y en Argentina se han encendido las alertas sobre sus posibles consecuencias.
Carla Gulizia, presidenta del Centro Argentino de Meteorólogos, mencionó que “entre las regiones más vulnerables podemos considerar principalmente al Litoral, que abarca gran parte de la cuenca del Plata, aunque esta cuenca no solo incluye territorio argentino”.
Las repercusiones previstas incluyen un aumento en las precipitaciones y un mayor riesgo de crecidas en los grandes ríos Paraná, Uruguay, Paraguay e Iguazú, que, a pesar de ser menor que los otros tres, forma parte del sistema de la cuenca del Plata. “Particularmente, hay que prestar atención a la zona centro y norte de Argentina. Las señales no son tan significativas como en el Litoral, pero siguen siendo relevantes”, agregó.
En lo que respecta a la Pampa Húmeda, se anticipan consecuencias en el sector agropecuario si se producen anegamientos por intensas lluvias. “La región de Cuyo tiene una dinámica diferente. En los Andes centrales, bajo condiciones de El Niño, suelen verse favorecidos con mayores nevadas. Esto contribuye a generar condiciones para un aumento en los caudales durante el verano, gracias a las precipitaciones invernales, que son cuando se registran los máximos en el régimen de la zona cordillerana”, explicó Gulizia.
Las probabilidades de que el fenómeno adquiera una intensidad fuerte o muy fuerte aumentan significativamente a partir de la primavera austral, advirtieron desde la Dirección Nacional de Emergencias Sanitarias, una de las áreas menos conocidas del Ministerio de Salud, donde se están preparando planes de asistencia para localidades inundadas que puedan verse afectadas en su capacidad hospitalaria debido a las inclemencias del clima provocadas por El Niño.
Con la llegada del Súper Niño a Argentina y a la región, los especialistas subrayan la relevancia del calentamiento global y sus efectos. Por su parte, el geólogo Federico Isla destacó que este fenómeno “ya llegó” y que “están ocurriendo procesos que no se daban previamente”.
“El Niño ya está presente, hemos visto crecidas en Iguazú y inundaciones en el río Uruguay”, comentó, afirmando que “se pueden esperar inundaciones”, junto con olas de calor significativas como las que se experimentaron durante el fenómeno de La Niña en 2023, que tuvo nueve olas de calor.
Isla concluyó: “Lo que podría ocurrir son grandes inundaciones que fluyan por el Paraná y que podrían afectar y anegar el Delta entrerriano”.
En Panamá y El Salvador, el gobierno activó la emergencia para facilitar la respuesta ante las lluvias y sequías asociadas al fenómeno de El Niño, que se perfila como el más intenso jamás registrado y que ya ha obligado a reducir la navegación de buques en la vía interoceánica panameña. Junto con el calentamiento global provocado por actividades humanas, El Niño tiene el potencial de generar eventos climáticos extremos en numerosas regiones del mundo en los próximos meses, advirtiendo que 2027 podría convertirse en el año más caluroso registrado.
En Panamá, se activó la emergencia para simplificar procesos burocráticos y facilitar respuestas a las consecuencias económicas y ambientales del fenómeno. La ministra de Gobierno, Dinoska Montalvo, sostuvo que El Niño no solo provocará inundaciones, sino también “complejidades con (…) la sequía”.
Los especialistas han respondido sobre el inicio y duración de este fenómeno. Carolina Vera, profesora emérita de la UBA e investigadora principal del Conicet en el Centro de Investigaciones del Mar y la Atmósfera, afirmó que “un Niño dura un año. Este comenzó en abril-mayo y se espera que continúe hasta nuestro otoño de 2027”. No obstante, aclaró que la categoría “Súper Niño” es más un término periodístico que científico para referirse a la intensidad del fenómeno. Un informe en EE.UU. indica que existe una elevada probabilidad de que sea intenso entre octubre y diciembre.









