Los análisis difundidos por entidades financieras como Goldman Sachs, Bank of America (BofA) y Santander, en vísperas de la elección, ofrecen una visión clara sobre cómo perciben estas instituciones las oportunidades de inversión. En ellos se argumenta que el foco se encuentra en sectores como el bancario, Petrobras, y en empresas que dependen del crédito y de la actividad económica local. Sin embargo, también se enfatizan ciertos límites, como el alto endeudamiento de los hogares, el deterioro de las carteras crediticias de los bancos y la necesidad de las empresas de demostrar que sus ganancias se traducen en flujo de caja efectivo.
Portfolio Personal Inversiones (PPI) desde Argentina adopta una postura más explícita al recomendar aumentar la exposición a Brasil. Esta recomendación se basa en la consideración de que un posible triunfo de Flávio Bolsonaro podría influir positivamente en los activos, propiciando una mayor disciplina fiscal. Sin embargo, también se advierte que gran parte de este escenario favorable ha sido ya anticipado en los precios actuales del mercado.
En su análisis, Goldman Sachs sitúa el desajuste de las cuentas públicas como el eje central de su diagnóstico. El informe elaborado por Alberto Ramos señala que el déficit total del sector público, incluyendo los intereses, alcanza un alarmante 9,5% del PIB anualmente. En paralelo, el déficit primario se registra en un 0,6%, mientras que los intereses netos equivalen al 8,9%. Este análisis revela el peso que tiene el costo financiero en la estructura fiscal brasileña. Según este estudio, la deuda bruta ha escalado hasta el 82,9% del PIB, en comparación con el 71,7% al cierre de 2022. A pesar de que el resultado fiscal de agosto fue más favorable de lo anticipado, Goldman Sachs considera que “la trayectoria sigue siendo preocupante”, sugiriendo que, para lograr que la deuda siga una trayectoria descendente, se requerirían superávits primarios estructurales que excedan el 2% del PIB, algo que consideran sumamente improbable en el corto plazo.
El análisis de Bank of America también se centra en el estado de las cuentas públicas, considerándolas como el principal desafío que enfrentará el próximo gobierno. Según sus proyecciones de crecimiento y tasas, el banco estima que para estabilizar la deuda se necesitaría un superávit primario cercano al 3% del PIB. Asimismo, advierte que alrededor del 90% del presupuesto está destinado a gastos obligatorios, lo que limita significativamente la capacidad de realizar recortes sin antes negociar reformas dentro del Congreso.
Para el sector accionario, esta discusión sobre la situación fiscal tiene efectos concretos. Una menor percepción de riesgo podría traducirse en una reducción de la rentabilidad que los inversores suelen exigir para adquirir acciones brasileñas. También es posible que abaratara los costos de financiamiento. La elección abre un panorama que podría permitir estas posibilidades, aunque la efectividad dependerá de las medidas que se implementen posteriormente.
Un indicativo tangible de esta situación se encuentra en la cartera recomendada por Santander para octubre. La entidad ha decidido aumentar la participación de Petrobras, pasando del 12% al 17%, de Itaú del 12% al 13%, y de Bradesco del 3% al 5%, así como de BTG Pactual del 6% al 7%. Además, eleva de Localiza del 5% al 7% y de RD Saúde del 5% al 6%. En el sector de la construcción, la entidad opta por reemplazar a Direcional con Cyrela, otorgándole un 5% de participación.
Santander subraya que la reducción en la competencia electoral incrementa de forma modesta la probabilidad de que se materialice su escenario optimista. Por lo tanto, la estrategia del banco ha consistido en aumentar la sensibilidad de su cartera hacia un posible repunte en el mercado local, manteniendo al mismo tiempo compañías que considera resilientes ante diversos resultados políticos. Dentro del sector bancario, Itaú se posiciona como la principal preferencia de la entidad, por su solidez en la gestión crediticia, generación de capital y rentabilidad. Por su parte, BTG permite una exposición a la recuperación de los mercados de capitales a través de la banca de inversión y la gestión de activos, con una menor dependencia respecto al crédito de consumo.
Bradesco, a su vez, es visto como una apuesta a la recuperación de sus resultados financieros. Santander proyecta un retorno sobre el patrimonio del 17% hacia 2027, a la vez que estima un crecimiento del beneficio neto del 12% para ese mismo año. La obtención de dicha mejora dependerá de que avance sin que la presión sobre el crédito perjudique sus ganancias.
Localiza y Cyrela brindan una exposición adicional a condiciones financieras que se presenten como más favorables. Para la empresa de alquiler de vehículos, la disminución de las tasas podría aligerar sus gastos financieros, mientras que la eficiencia operativa y la utilización de la flota sostendrían la rentabilidad. En el caso de Cyrela, su éxito dependerá de la disponibilidad de crédito hipotecario y de la ejecución de proyectos.
Petrobras, como se mencionó, ocupa el mayor peso individual dentro de la cartera de Santander. El banco considera que la combinación de un aumento en la producción, el rendimiento al accionista y una protección relativa son factores que juegan a su favor, siempre que los precios del petróleo se mantengan elevados. La proyección estima un rendimiento por dividendos cercano al 10% para 2026, además de tener en cuenta distribuciones extraordinarias como una eventualidad. No obstante, se considera que la compañía deberá lidiar con la dirección de su deuda, ya que la administración ha indicado en encuentros con inversores que una de sus prioridades es reducir la deuda bruta a US$65.000 millones antes de priorizar dividendos extraordinarios.
Este enfoque puede coexistir con la premisa de que una mayor generación de caja ofrece el margen necesario para mejorar el balance y retribuir al accionista. Sin embargo, la administración de Petrobras también debe lidiar con decisiones de inversión y distribución de esos fondos. Además, el factor político relacionado con las políticas de combustibles juega un rol determinante. Los precios del petróleo más elevados benefician a la actividad de producción, aunque la retribución al accionista se encuentra condicionada por los precios internos, las decisiones sobre gasto de capital (capex) y los lineamientos del controlador estatal.
La expectativa de tasas de interés más bajas contrasta con las presiones que enfrenta el sistema financiero. Según el informe sectorial de BofA, la morosidad del consumo a más de 90 días alcanzó el 5,5% en agosto, mientras que la morosidad en el sector rural fue del 8,1%. Este deterioro en la calidad del crédito se concentra en préstamos personales sin garantía, en el uso de tarjetas de crédito y en créditos descontados de nómina dentro del sector privado. A su vez, otros segmentos, como las hipotecas y los préstamos salariales del sector público, se manifiestan más resistentes a estos problemas.
El nivel de endeudamiento familiar asciende al 49,9%, alcanzando un servicio de deuda del 28,7%, cifras consideradas máximos históricos en el contexto actual. BofA apuesta a los bancos consolidados y enfatiza sobre la importancia de observar la composición de sus carteras, siendo el Banco do Brasil uno de los actores con tensiones más relevantes en este escenario. PPI lo identifica entre los potenciales beneficiarios de una reducción de la intervención estatal si Flávio Bolsonaro resulta electo. Sin embargo, el informe de BofA revela que en la cartera agrícola del banco se ha presentado un estado más complejo, reportando pagos puntuales en el 74% del total, muy por debajo de los estándares históricos que se encontraban entre el 98% y el 99%. Además, U$100.000 millones de préstamos agrícolas han sido renegociados o extendidos, lo que podría demorar la visibilidad de su desempeño en el futuro hasta 2027. Así, una mejora en la valoración de Banco do Brasil vinculada al resultado político podría coexistir con pérdidas crediticias que aún necesitan ser esclarecidas.
PPI sugiere reducir la exposición a un ETF de mercados emergentes en cinco puntos porcentuales, destinando esta participación al EWZ, el ETF de acciones brasileñas, hasta alcanzar un 10% de la cartera de Cedear. Esta estrategia está vinculada con la posibilidad de un ajuste fiscal que podría comprimir las tasas de interés y elevar la confianza de los inversores. En este sentido, destacan a Nubank y XP en el ámbito del crédito y la actividad financiera, además de incluir a Petrobras y Banco do Brasil como opciones debido a su potencial reducción del riesgo de intervención estatal.
Cabe resaltar que este posicionamiento tiene un antecedente claro. Desde inicios de agosto, durante el período observado en el informe, el EWZ ha incrementado un 8%, en contraste con el 1,1% del ETF de mercados emergentes (EEM). Al mismo tiempo, la probabilidad de que Flávio Bolsonaro triunfe, según las apuestas, pasó del 27% al 60%. Sin embargo, se deben tomar estas estadísticas con cautela, ya que las probabilidades de apuestas no son necesariamente reflejo de la intención de voto, y la relación temporal entre el repunte bursátil no permite atribuir su totalidad a la elección, dado que otros factores como el precio del petróleo, la moneda y las condiciones financieras también desempeñan roles significativos.
Para los inversores, la realidad es que parte de las expectativas favorables ya están incorporadas en el mercado. Las reacciones que tendrán lugar después de la elección dependerán de cuán sorprendentes sean los resultados, así como de las señales económicas que emerjan posteriormente. Los informes de análisis no constituyen una evaluación electoral uniforme. En efecto, Bank of America anticipa que los recortes en la tasa Selic van a ser de 25 puntos básicos por reunión, hasta alcanzar un 11,25% a fines de 2027, independientemente de quién resulte electo.
La lógica que sostiene esta expectativa se fundamenta en la debilidad que presentan los sectores sensibles al crédito y en episodios recientes de estrés financiero. El real se percibe como el principal riesgo en esta ecuación; una posible depreciación ocasionada por condiciones internacionales más restrictivas podría complicar el alivio monetario y limitar la respuesta económica.
A pesar de estas perspectivas, se abre un espacio considerable para una serie de oportunidades. Existen empresas que podrían verse beneficiadas por tasas más bajas aun sin un cambio de gobierno. Lo que se mantendrá determinante será la política fiscal, que continúa siendo la clave para la profundidad y la sostenibilidad de cualquier mejora económica.
El análisis también pone de relieve la necesidad de que las empresas demuestren resultados tangibles. Luego de más de treinta reuniones en Brasil, el equipo de BofA concluyó que los inversores se ven atraídos por el flujo libre recurrente y una reducción evidente de la deuda. Refinanciar vencimientos puede ser una estrategia, pero a largo plazo las empresas deberán mostrar capacidad para generar flujo de caja suficientemente para cubrir intereses e inversiones.
El banco brasileño Safra ofrece una perspectiva a largo plazo, sugiriendo que la expansión de centros de datos podría llevar a un incremento en la demanda eléctrica y a la necesidad de desplegar nuevas redes. Su informe identifica las oportunidades más evidentes en los campos de distribución y transmisión, resaltando el aumento en el uso de la infraestructura y en inversiones que reporten rendimientos. Empresas como Equatorial, Energisa, Copel y Axia son mencionadas dentro del alcance de su cobertura relacionadas con esa expansión.
El horizonte relevante se sitúa entre 2029 y 2030, dependiendo de que los proyectos avancen con éxito y obtengan las conexiones necesarias en un marco regulatorio adecuado. Para el sector de generación eléctrica, la situación estará condicionada por precios eléctricos, contratos y nuevas ofertas disponibles en el mercado.
Así, la infraestructura se presenta como una tesis que trasciende el calendario electoral, aunque sus necesidades de inversión pueden limitar la liquidez en los primeros años. Posterior al domingo electoral, los mercados girarán sus miradas hacia la composición del Congreso, las alianzas políticas para un posible balotaje y las señales relacionadas con el equipo económico y el presupuesto.
En el ámbito accionario, la prueba de fuego será convertir una percepción de riesgo disminuida en ganancias y en retornos sostenibles. La oportunidad brasileña encapsula expectativas fiscales, un posible alivio monetario y empresas con modelos de negocio atractivos; sin embargo, su consolidación requerirá que todos estos elementos avancen en conjunto.









