“Cazan una enzima, la aplastan y no se fabrica tanto colesterol”. Así describió el cardiólogo Jorge Tartaglione al funcionamiento de las estatinas, un tipo de medicamento que ayuda a regular los niveles de colesterol y a disminuir el riesgo de infarto, accidentes cerebrovasculares y enfermedades neurodegenerativas como Alzheimer y demencia. Además, el especialista subrayó que si bien la actividad física y una alimentación adecuada son fundamentales para controlar los niveles de colesterol, en muchos casos no son suficientes y se requiere la intervención de medicamentos. “Un 30% proviene de la dieta y muchas personas lo producen genéticamente en el hígado”, aclaró Tartaglione, haciendo referencia a pacientes vegetarianos que presentan altos niveles de colesterol. En cuanto a la desinformación, el profesional expresó su preocupación por la circulación de noticias falsas en el ámbito médico. “Prácticamente el 50% de las informaciones sobre salud son erróneas. No hay dudas de que los medicamentos para el colesterol son efectivos y salvan vidas”, afirmó. Al mencionar la inquietud generada por información errónea en redes sociales, comentó: “En las plataformas digitales hay afirmaciones que dicen que tomar estatinas puede ser mortal o provocan dolor en las piernas. Esa información crea confusión. Me inquieta que muchos de esos mensajes provengan de médicos. ¿Por qué lo hacen?”, lamentó. Tartaglione también abordó los niveles de LDL que se consideran adecuados para evitar problemas cardíacos. Para una persona sana se recomienda un valor menor de 116; en fumadores, hipertensos o diabéticos, menos de 100 o 70; y en pacientes con antecedentes de enfermedades cardíacas, menos de 50. Antes de concluir, el médico advirtió que, al igual que otros medicamentos, las estatinas pueden generar efectos adversos. “En el 1% de los casos se presentan dolores musculares”, enfatizó. En cuanto a la alimentación, los expertos sugieren favorecer los alimentos de origen vegetal, ya que contienen altos niveles de fibra, un nutriente esencial para eliminar toxinas del organismo. Un estudio de la Universidad de Harvard indica que las pautas alimentarias en Estados Unidos aconsejan consumir entre 20 y 30 gramos de fibra al día, recomendándose fuentes como granos integrales, verduras de hoja verde, crucíferas, legumbres, frutos secos y frutas. Según la 4ª Encuesta Nacional de Factores de Riesgo, alrededor de un 40% de los argentinos mayores de 18 años presentan niveles elevados de colesterol total. La doctora Analía Aquieri, cardióloga del Hospital de Clínicas de la Universidad de Buenos Aires, destacó que: “Dado que generalmente no hay síntomas inmediatos por colesterol elevado, diversas guías internacionales sugieren realizar un primer control entre los 6 y 11 años, y luego entre los 17 y 21”. Aquieri también señaló que la presencia de antecedentes familiares de enfermedades relacionadas con el colesterol o enfermedades cardiovasculares a edades tempranas hace necesario un seguimiento más frecuente de los niveles de colesterol. “Es fundamental considerar el riesgo cardiovascular de cada paciente; aquellos con bajo riesgo deben ser reevaluados cada tres años hasta los 30 años y luego anualmente”, explicó. Finalmente, resaltó los riesgos asociados con niveles altos de LDL, incluyendo: – Aterosclerosis: acumulación en las arterias que puede llevar a obstrucciones y enfermedades cardíacas o accidentes cerebrovasculares. – Enfermedad de las arterias coronarias: se puede manifestar como un intenso dolor en el pecho, conocido como angina. – Accidente cerebrovascular: puede presentarse a través de dolor o entumecimiento en un lado del cuerpo, mareos o dificultad en el habla. – Enfermedad arterial periférica: se caracteriza por dolor persistente en las piernas durante la caminata. – Xantomas: manchas amarillentas que pueden aparecer alrededor de los ojos.









