El estudio, que se publica este lunes, es del Observatorio de Psicología Aplicada (OPSA) de la Facultad de Psicología de la Universidad de Buenos Aires (UBA). Esta institución ha estado realizando estudios de opinión pública, incluyendo proyecciones electorales, desde hace años. El último sondeo abarcó 2.184 casos a nivel nacional, recolectados el mes pasado, con un margen de error de +/- 2,1%.
Un dato inquietante del estudio surge cuando se les pregunta a los encuestados acerca de quiénes gobernaron mejor entre los últimos tres gobiernos: la gestión de Alberto Fernández y Cristina Kirchner obtiene un 49,2% de preferencia, frente al 31,1% de Milei y el 19,7% de Macri. En otras investigaciones, al analizar los peores gobiernos desde la restauración democrática, la administración de los Fernández se encuentra frecuentemente entre las más criticadas, compitiendo con la de Fernando de la Rúa.
Este informe de 16 páginas presenta conclusiones sombrías para el actual Gobierno, contrastando con otros sondeos que habían evidenciado una mejora en las percepciones hacia Milei en mayo y lo mantenían competitivo en las elecciones.
El estudio de la UBA señala: “La ola de junio describe el escenario más desafiante para el oficialismo desde el inicio de esta serie de monitoreo. La desaprobación de la gestión nacional alcanza niveles mayoritarios y se combina con un deterioro extendido de las evaluaciones sobre la situación económica, política y social del país”.
Continúa: “Por primera vez convergen tres fenómenos que, considerados en conjunto, sugieren un cambio más profundo que una oscilación coyuntural: una mayoría que desaprueba la gestión, otra que prefiere un cambio de gobierno en 2027 y una simulación de balotaje en la que Javier Milei queda detrás de un candidato opositor”.
“La relevancia de estos datos radica no solo en el malestar actual, sino en la aparición de una mayoría dispuesta a considerar una alternancia. La desaprobación de un gobierno puede fluctuar según eventos económicos o situaciones coyunturales; la emergencia de una mayoría que imagina una alternativa, en cambio, supone un fenómeno de mayor envergadura política y electoral”, agrega el informe.
Además, se destaca que el deterioro observado parece exceder la esfera económica. Durante los primeros años de gestión, el respaldo al oficialismo se mantuvo gracias a la expectativa de estabilización económica y a la fuerte identidad política asociada a los ideales de renovación y honestidad en la confrontación con lo que se denomina la casta.
Los resultados actuales sugieren que una parte de la erosión del apoyo se está trasladando de la evaluación de la gestión hacia la consideración de atributos identitarios.
En este contexto, el relevamiento del caso Adorni cobra una importancia particular. A pesar de las responsabilidades individuales involucradas, esta controversia afectó un activo simbólico clave del proyecto libertario: la promesa de representar un enfoque distinto en la política. Cuando un gobierno empieza a recibir evaluaciones negativas en los atributos que sustentaron su legitimidad, el desgaste tiende a ser más profundo que el ocasionado por dificultades económicas o crisis coyunturales.
Las conclusiones del informe, a diferencia de otros trabajos, posicionan a la oposición en una ubicación anticipatoria hacia 2027. Aunque La Libertad Avanza aparece en primer lugar en una simulación de votos, Axel Kicillof le saca casi 9 puntos a Milei en una eventual segunda vuelta (48,2% a 39,3%).
“Los datos -concluye el informe- indican que el principal problema del oficialismo no es la consolidación de una oposición claramente dominante, sino la creciente disposición de segmentos del electorado a retirar su apoyo al Gobierno”. Si bien la oposición muestra una oferta fragmentada con diversas identidades políticas y liderazgos, esta dispersión no impide que surja una mayoría crítica hacia el oficialismo. En otras palabras, los resultados parecen reflejar más bien una disminución de la capacidad de articulación del Gobierno que una consolidación de un liderazgo opositor específico.
La ventaja de Kicillof en la simulación de balotaje debe interpretarse en ese sentido: como un indicador de un clima de opinión desfavorable para el oficialismo, más que como prueba irrefutable de una hegemonía opositora.
Finalmente, otro hallazgo significativo es la discrepancia entre las evaluaciones del país y las percepciones sobre la situación personal y familiar. Mientras que las opiniones sobre la realidad nacional son en su mayoría negativas, las valoraciones sobre las circunstancias personales son notablemente más equilibradas. Este patrón se observa cuando los individuos creen tener control sobre su situación personal, pero sienten que el país avanza en una dirección equivocada. Es una forma de pesimismo colectivo que históricamente ha tenido implicaciones políticas, desplazando el enfoque de las experiencias económicas inmediatas hacia una evaluación del rumbo general de la sociedad.









