Argentina presenta señales preocupantes en este contexto, recibiendo una calificación D que indica debilidades estructurales que cuestionan su eficacia y sostenibilidad. Ante este panorama, Blas Díaz Saubidet, responsable del Club de Inversores, sugiere adoptar un nuevo enfoque: “cada persona debería pensar en armarse su propia jubilación asumiendo que el Estado no va a serle muy útil en ese sentido”.
El interés por establecer un retiro independiente se incrementa al observar las cifras actuales. En mayo de 2026, la jubilación mínima es de $ 463.174,10 con el bono, mientras que la máxima alcanza los $ 2.645.689,40. No obstante, el verdadero inconveniente radica en la pérdida real del poder adquisitivo. Las jubilaciones mínimas continúan por debajo de los niveles de 2023 y, adicionalmente, el bono permanece congelado, lo que agrava la situación.
Surge entonces una interrogante crucial: ¿cuánto capital es necesario acumular para jubilarse sin depender del Estado? La regla del 4%, formulada por el asesor financiero William Bengen tras el análisis de datos de mercado, es una de las referencias más utilizadas para este cálculo. En términos sencillos, esta norma plantea que una persona puede vivir con el 4% de sus ahorros anuales durante su jubilación, ajustando esa suma cada año conforme a la inflación. Este método se basa en la premisa de que los fondos restantes sigan invertidos, generando rendimiento que permita mantener el flujo de ingresos durante varias décadas sin agotar el capital.
En la práctica, para vivir de los rendimientos sin depender de ingresos laborales, el ahorro acumulado debería ser al menos 25 veces el gasto anual proyectado durante la jubilación. Por ejemplo, si una persona estima necesitar $ 1.000.000 mensuales para mantener su nivel de vida, debería aspirar a reunir cerca de $ 300 millones.
Este capital, bien gestionado e invertido, podría generar ingresos sostenidos. Sin embargo, tal como advierte Díaz Saubidet, no existe una cifra universal de ahorro: “el monto depende de varios factores: tu estilo de vida, si tenés familia, dónde vivís, cuánto gastás. La clave es definir tu estándar y pensar en función de eso”.
Conocer cuánto dinero se requiere es solo el primer paso; el verdadero desafío radica en alcanzar esa cifra. Díaz Saubidet apunta a la conducta como un aspecto fundamental: “Si podés ahorrar un buen porcentaje de tus ingresos, mejor, eso está claro. Pero es más relevante concentrarse en mejorar los ingresos que en tratar de ahorrar un poco más cada mes. A fin de cuentas, lo más importante es tener una conducta y sostenerla en el tiempo”.
Algunos pilares clave para construir un fondo de retiro son: el interés compuesto, que se maximiza cuanto antes se comienza; la importancia de la disciplina de ahorro sostenida en el tiempo; y la diversificación de las inversiones en mercados de capitales, bienes raíces e ingresos pasivos.
Díaz Saubidet también resalta que “no es solo ahorrar, es invertir. Eso no es algo lejano ni es ‘timba’ como muchos lo creen. Es financiar empresas, es generar crecimiento. Por algo los mejores países poseen mercados de capitales muy desarrollados. Acá se ha mejorado, pero aún falta.”
Existen actualmente plataformas que facilitan la transformación de esta planificación en números concretos. Una de ellas es la Calculadora de Jubilación, que permite realizar ajustes según inflación, así como brindar gráficos de evolución de capital y recomendaciones para optimizar el ahorro.
En este contexto, el sector privado comienza a ocupar un lugar destacado como complemento al sistema previsional tradicional. El informe de Mercer sugiere que Argentina tiene un gran potencial de mejora si logra fortalecer los esquemas de pensiones complementarios y fomentar el ahorro voluntario. El modelo argentino combina un sistema estatal de reparto con opciones de ahorro privado, que pueden ser tanto individuales como corporativas, aunque el desarrollo de este segundo pilar sigue siendo limitado en comparación con otras naciones, donde los fondos privados desempeñan un papel mucho más significativo.
Para Díaz Saubidet, lo fundamental no radica en un instrumento específico, sino en la estrategia: “al final, lo importante no es el instrumento, es cómo combinás todo para llegar a tu objetivo. Y no invertir también es una decisión, que suele ser la más cara por el costo de oportunidad”.
Una de las conclusiones más relevantes del informe es el nuevo enfoque global que propone el concepto de “Retirement first”. Este principio sostiene que el objetivo principal de cualquier estrategia de ahorro e inversión debería ser asegurar ingresos suficientes durante la jubilación. En esencia, el foco ya no se encuentra únicamente en generar rentabilidad, sino en establecer un respaldo económico que permita mantener la calidad de vida en el tiempo. Esto requiere un enfoque más estratégico y a largo plazo en el ahorro, donde no basta con invertir para hacer crecer el dinero, sino que se trata de diseñar un esquema que brinde previsibilidad y estabilidad futura.









