Quinteros, visiblemente molesto tras el encuentro, expresó: “Como entrenador me da vergüenza. Asumo toda la responsabilidad que me corresponde”, y añadió que no tiene intenciones de renunciar. Sin embargo, también aprovechó para dirigir un mensaje a la dirigencia, indicando que el plantel no fue fortalecido en las posiciones que había solicitado y advirtió que, sin esos jugadores, el equipo continuará teniendo actuaciones disparejas como la sufrida frente a Atlético Tucumán.
Una de las frases más impactantes de su discurso fue: “Ni estos jugadores ni el cuerpo técnico somos responsables de una continuidad de fracasos en un club tan grande como Independiente, que hace años no gana títulos”. De este modo, Quinteros se defendió de una responsabilidad que considera va más allá de su gestión y solicitó “la ayuda de todos” para devolver al club al nivel que merece.
El entrenador, además, reafirmó su intención de mantenerse en su puesto: “Ni se me pasa por la cabeza irme. Salga último o primero nunca pienso en irme antes”. No obstante, sus palabras causaron malestar entre los directivos y avivaron la frustración de los hinchas, quienes ya cuestionaban el rendimiento del equipo y las decisiones tomadas en el último mercado de pases.
En este contexto, se dio a conocer que la dirigencia de Independiente se reunirá para evaluar la continuidad del entrenador. Un aspecto que alimenta las especulaciones sobre el final del ciclo de Quinteros es su relación distante con los jugadores, lo cual se evidenció en las declaraciones de Marcone, un referente del plantel.
El capitán, el único jugador que habló tras la derrota, adoptó un enfoque diferente. “Pedir disculpas al hincha que siempre apoya, que paga su cuota, que siempre espera algo del equipo”, afirmó. También reconoció el descontento de los hinchas y asumió la responsabilidad del plantel: “Tenemos que dar otra imagen. Hay que trabajar todos los días más, hay que seguir poniendo el pecho”.
Sin embargo, al ser consultado sobre Quinteros, su respuesta insinuó una clara distancia. “Es una relación normal la que tenemos con el técnico. Él hará su autocrítica y nosotros hacemos la nuestra”, afirmó, un comentario que, en medio de la tensión, sonó más como una delimitación de responsabilidades que como un apoyo contundente hacia el entrenador.
Marcone además se distanció de la percepción de Quinteros sobre el mercado de pases, al decir: “El motivo por lo que no llegan o lo dirigencial, no nos metemos. Yo tengo que ir al vestuario y encarar el próximo partido”. Con esto buscó consolidar la unidad interna del plantel, aunque la diferencia entre las posturas del entrenador y la del capitán quedó patente.









