“O’Higgins fue un salto enorme en mi carrera, viví experiencias intensas y logramos el primer título del club, lo que me llevó a Colo Colo. Ahora, cuando Boca y O’Higgins se cruzan, tengo el corazón dividido porque me identifico con ambos clubes y conservo los mejores recuerdos de cada uno”, expresa el ex futbolista de 41 años.
Su etapa en el Xeneize le permitió cumplir el sueño de representar al club que era venerado por gran parte de su familia. “Me hubiera encantado haber tenido el mismo rendimiento en Boca que en Colo Colo, pero jugar ahí, pese a la corta cantidad de partidos, fue un sueño, especialmente por mi familia hincha y por pisar la Bombonera”, sostiene el deportista apodado el Almirante.
En Chile, Barroso encontró el ambiente propicio para desarrollarse plenamente como futbolista, comenzando su andar en O’Higgins antes de alcanzar su cúspide en Colo Colo. Ganó un campeonato, construyó una vida junto a su familia, se retiró y cimentó una nueva etapa en su carrera. “Desde que me retiré, dejé atrás al jugador para dar paso al entrenador”, subraya Barroso, quien colgó los botines a los 39 años y ha estado dirigiendo en el país vecino durante un par de temporadas.
Entre los múltiples recuerdos de su trayectoria, hay uno que ocupa un lugar privilegiado. Barroso compartió equipo con Lionel Messi en la Selección Argentina Sub-20 y asegura que desde el primero entrenamiento todos reconocieron que se encontraban ante un jugador excepcional. Además, conserva una fotografía y una camiseta que el astro rosarino les obsequió cuando comenzaba su carrera en el Barcelona, junto con una anécdota que, según reconoce, revela la humildad que mantiene hasta hoy.
“Compartir plantel con Messi fue impresionante. Desde el inicio, supimos que era distinto y tengo recuerdos y gestos muy gratos de él. Sigue siendo una persona humilde, lo que nos alegra mucho. Me quedó pendiente jugar en la Selección Mayor; ese es el único capítulo que falta. Agradezco todo lo que viví, especialmente con mi familia a mi lado. Fui sparring de Marcelo Bielsa en la Selección y eso me impactó profundamente, aunque nunca supe si realmente estuve cerca de ir al Mundial 2002”, asegura.
Desde Santiago de Chile, el ex defensor, uno de los pocos atletas que vistieron las camisetas de Boca y O’Higgins, discutió su presente como entrenador, el Mundial 2026, su relación con el capitán de la Scaloneta y el sueño que aún persiste.
– ¿Cómo viviste el Mundial desde Chile?
– Fue especial. Lo compartí con mis hijas y mi esposa, que son chilenas. Ellas ya son más grandes y fue muy bonito ver cómo sentían esa pasión que llevamos los argentinos. A pesar de estar en otro país, intenté transmitirles lo que significa la selección argentina, compartir nuestras raíces, e incluso recordarles la historia de las Islas Malvinas al ver la bandera. Fue hermoso vivir todo eso con ellas.
– ¿En Chile aún hay dolor por no haber clasificado al Mundial?
– Sin duda, hay dolor y frustración. Las Copas América generaron grandes expectativas en el país y actualmente se busca reestructurar el fútbol. Chile siempre ha sentido que debía ser protagonista y estar presente en los Mundiales. La tristeza por no participar en el evento más relevante persiste. Sabes que los cupos son limitados, pero Chile siempre creyó en su derecho de estar en un Mundial. Tiene un amigo que se duele por la ausencia en el evento más importante del fútbol.
– ¿Qué tal es tu presente en el club Everton?
– Tras mi retiro, pasé un año sabático en Argentina ordenando mis pensamientos. Ya contaba con mi título de entrenador, y el grupo Pachuca me abrió las puertas para comenzar en las divisiones juveniles del Everton de Viña del Mar. Inicié en la reserva y hoy colaboro con el primer equipo junto a Walter Ribonetto, además de supervisar esa segunda categoría. Estoy muy contento, sigo aprendiendo.
– Después de tantos años, ¿Chile se convirtió en tu hogar?
– Así es. Intenté regresar a Argentina, pero mis hijas no lograron adaptarse y yo también empecé a extrañar Chile. Gracias a Dios, poder haber pasado un año en Argentina fue una bendición, me permitió aclarar ideas, pensar en el futuro y definir hacia dónde quería seguir con la misma pasión y vocación renovadas. He hecho grandes amigos aquí, tengo mi hogar y encontré un país que me brindó mucho. Siempre amaré Argentina, pero hoy siento que Chile es mi lugar en el mundo.
– ¿Cómo fue dejar el fútbol tras una carrera tan prolongada?
– Me preparé durante tres años, junto a mi esposa, para ese momento. Ahora, no extraño jugar. No echo de menos ni siquiera un “picado”. Me invitaron a participar en un torneo intercountry durante mi estancia en Argentina, pero decliné la oferta. Desde que dejé de jugar, eliminé al futbolista para dar lugar al entrenador. Disfruto mucho estar en el campo desde otro rol y tengo la misma ilusión que cuando soñaba con debutar en Primera.
– ¿El mejor momento de tu carrera fue en Colo Colo?
– Sí. Me hubiera gustado rendir en Boca como lo hice en Colo Colo, pero no se dio. De todos modos, jugar en Boca fue cumplir un sueño, pisar la Bombonera y vestir esa camiseta. Sin embargo, donde pude demostrar mi mejor nivel fue en Colo Colo.
– Compartiste plantel con Lionel Messi en sus inicios. ¿Imaginabas lo que iba a conseguir?
– Sí. Desde el primer entrenamiento sabíamos que era diferente. Concentraba con Gustavo Cabral y le dije: “Debemos sacarnos una foto con este chico porque será el mejor del mundo”. Y lo hicimos. Tengo esa foto y también la camiseta que nos regaló cuando debutó en el Barcelona. Luego lo volví a ver muchos años más tarde en la Selección y me saludó por mi nombre. Eso refleja la clase de persona que es. Nos llena de orgullo que alguien tan bueno haya alcanzado esas alturas.
– ¿Hay algún sueño que te haya quedado?
– Me hubiera encantado jugar en la Selección mayor. Creo que eso es lo único que me faltó. Escuchar el himno con la camiseta argentina es una experiencia única. Pero agradezco a Dios por todo lo vivido y por haber podido compartir mi carrera con mi familia.
– Fuiste sparring de Marcelo Bielsa antes del Mundial 2002. ¿Pensaste que podrías estar en la lista final para Corea/Japón?
– Sí. Nunca supe realmente si existió la posibilidad de formar parte de la lista, pero tuve el privilegio de entrenar con Bielsa y aprender muchísimo de él. Eso me marcó para siempre.
– ¿Qué simboliza O’Higgins en tu carrera?
– Fue el gran salto. Llegué, peleamos una final y luego logramos el primer título en la historia del club, lo cual fue inolvidable para toda la ciudad. Vivimos momentos intensos, incluyendo tragedias con hinchas durante ese proceso. Ese rendimiento me permitió dar el salto a Colo Colo.
– Esta noche se enfrentarán Boca y O’Higgins. ¿Cómo vives ese partido?
– Con el corazón partido. Me siento identificado con ambos clubes. Boca fue el sueño de mi familia y O’Higgins transformó mi carrera. Es un partido histórico para la ciudad, hay una enorme expectativa. Me encanta ver competirse a dos equipos que marcaron mi vida. Al final, que Dios decida quién gana.








