Las cábalas han tenido un rol significativo en la historia de la Selección Argentina, y la música fue un componente clave para el plantel que conquistó la Copa del Mundo en México 86, utilizando casettes que sonaban en el vestuario. Cada vez que el equipo se alistaba para salir de la concentración y dirigirse al estadio, los parlantes sonaban con “Total Eclipse of the Heart”, el icónico éxito de Bonnie Tyler que dominó las listas de popularidad durante la década del 80. Este tema se convirtió en una de las tres canciones esenciales en los rituales de un equipo que dejó una huella profunda en la historia del fútbol mundial. La emotiva melodía de la artista, quien falleció este jueves, acompañaba los instantes previos al viaje y contribuía a relajar el ambiente antes del momento más tenso. La elección de la canción era, al menos, inusual. Se trataba de una balada romántica, marcada por un fuerte dramatismo, donde la protagonista expresa el sufrimiento por una relación fallida e implora la presencia de su ser amado. No obstante, los futbolistas no se centraban en la letra; en cambio, encontraban en la poderosa interpretación de Tyler y en el clima que generaba la canción una manera de relajarse y concentrarse en el desafío deportivo que tenían por delante. Con el tiempo, este tema se asoció a una de las campañas más memorables del fútbol argentino. La música se integró a los rituales de un plantel que culminaría levantando la Copa del Mundo en el Estadio Azteca. En su libro “México 86. Mi mundial, mi verdad: así ganamos la Copa”, Diego Armando Maradona reveló que había tres temas que debían escucharse rigurosamente durante el trayecto de la concentración al estadio: “Eye of the Tiger”, de la película “Rocky”; “Eclipse total del corazón”, de Bonnie Tyler; y “Gigante chiquito” de Sergio Denis. “Si no salías a comerte a los rivales crudos con esa música, más la rabia, la furia y las ganas que teníamos nosotros, no existías. No podías formar parte de ese plantel”, rememoró Diego, quien tuvo un vínculo especial con la canción de Denis. “Me hacía llorar como un nene”, confesó el destacado jugador, quien se convirtió en la figura emblemática de aquel equipo que se consagró campeón en tierras aztecas. Por otro lado, otro de los grandes éxitos de Bonnie Tyler, “It’s a Heartache”, tuvo un destino completamente diferente en Argentina. Su melodía fue adaptada por las tribunas, dando lugar a uno de los cánticos más reconocibles del fútbol local: “A ver si ponen huevo, que no juegan con nadie”, transformando una balada de desamor en un himno de protesta de los hinchas.








