Previo al inicio del torneo, el director técnico de la selección uruguaya analizó el desafío que supone dirigir un equipo nacional, que en esta ocasión competirá en un grupo con España, Cabo Verde y Arabia Saudita.
Bielsa manifestó su sorpresa ante la falta de entusiasmo por el Mundial en naciones con una rica tradición futbolística como Uruguay o Argentina. Sin embargo, él mismo comparte la ilusión y alegría de la previa, a la vez que siente la fuerte carga que implica estar a la altura de las expectativas de los aficionados.
En un momento del encuentro, recordó una conversación previa con Eduardo Berizzo, durante su etapa en la Selección argentina, comparando el rol de un entrenador nacional con llevar “una piedra” sobre los hombros, debido a la responsabilidad de representar el anhelo colectivo de un pueblo.
El entrenador destacó también el significado emocional del fútbol en la vida de las personas, subrayando que a menudo, quienes menos tienen son los que más requieren de estas alegrías que un equipo puede ofrecer en una Copa del Mundo.
Bielsa, quien ya ha vivido la experiencia de dirigir en un Mundial, estuvo al mando de la Selección argentina en Corea-Japón 2002, donde fue eliminado en la fase de grupos a pesar de una destacada eliminatoria. Posteriormente, llevó a Chile a los octavos de final en Sudáfrica 2010. Ahora, con Uruguay, se enfrenta a la oportunidad de competir nuevamente en este prestigioso escenario, con un conjunto renovado y competitivo, listo para asumir el reto en un grupo desafiante, con España como su principal adversario.









