Este encuentro, solicitado por los sindicalistas, se llevó a cabo en la sede del Episcopado y fue dado a conocer por la CTA Autónoma, liderada por Hugo “Cachorro” Godoy. También participaron Octavio Argüello (CGT), Hugo Yasky y Edgardo Llano (CTA de los Trabajadores), así como Ricardo Peidro y Rodolfo Aguiar (CTA Autónoma), entre otros dirigentes.
En las últimas horas, monseñor Colombo también se reunió con la dirección de la Unión de Trabajadores de la Economía Popular (UTEP), encabezada por Alejandro Gramajo, para discutir la preocupación por la crisis social en los barrios populares.
Godoy destacó que “la unidad es indispensable para luchar en contra de los cierres de pequeñas y medianas empresas, los topes a las paritarias, la ley de reforma laboral y el intento de destruir las organizaciones sindicales”, luego de la reunión con la Iglesia.
Este encuentro se produjo días después de una reunión inusual entre los líderes de las dos vertientes de la CTA y el triunvirato de la CGT, donde se propuso articular un plan de lucha contra la gestión del gobierno actual.
Según informaron los representantes sindicales, el arzobispo Colombo agradeció la presencia de las tres centrales y consideró fundamental trabajar por la construcción de “un futuro para las próximas generaciones”. Expresó su preocupación por la “situación alarmante” de la salud mental, especialmente en los jóvenes, e instó a trabajar para que puedan tener una vida digna y la posibilidad de imaginar un futuro.
En este contexto de unidad, Godoy mencionó que las tres centrales sindicales han puesto en marcha un plan de lucha no solo para organizar la resistencia de los trabajadores, sino también para articular con otros sectores de la sociedad.
Entre los indicadores de la crisis social se mencionan el cierre de 26.000 empresas y fábricas desde finales de 2023, el colapso del consumo interno, el aumento de costos, la apertura a las importaciones y las dificultades de competitividad que afectan principalmente a las pymes.
Yasky comentó que “el daño social es muy grande” y señaló la necesidad de retomar el diálogo con todos los sectores dispuestos a trabajar en beneficio de Argentina, ya que el gobierno actual sigue centrado en la macroeconomía, como si tuviéramos “dos países distintos”.
Argüello, uno de los secretarios generales de la CGT, expresó su inquietud por la situación de las obras sociales sindicales ante “el abandono del Estado”.
Ese mismo lunes, la CGT organizó un encuentro en su sede de Azopardo 802 para presentar la reciente encíclica Magnifica humanitas, del papa León XIV, que reflexiona sobre la protección de la persona humana en la era de la Inteligencia Artificial.
El impacto de la crisis social en los barrios también fue tratado en la reunión de Colombo con la mesa ejecutiva de la UTEP, encabezada por Gramajo.
Los dirigentes sociales manifestaron su preocupación por una situación que describieron como “una olla a presión”, debido a las dificultades que enfrenta la población trabajadora, la creciente presencia del narcotráfico y el incremento de problemas relacionados con las adicciones y la salud mental.
“Mientras el gobierno nos miente diciendo que Argentina está creciendo, en nuestros barrios lo único que crece es el narcotráfico y las adicciones”, afirmó Gramajo.
El dirigente social también advirtió sobre el aumento de los problemas de salud mental entre los jóvenes, señalando: “La Argentina es una olla a presión, con múltiples problemas que se acumulan en la vida de nuestro pueblo.”









