Lejos de suavizar su discurso, el líder libertario optó por acentuar sus críticas hacia Luiz Inácio Lula da Silva, dejando abierta la posibilidad de que el conflicto continúe sin un desenlace claro. Sin embargo, en el Gobierno argentino intentan minimizar la relevancia que esta controversia podría tener en el ámbito económico.
Desde la Casa Rosada se admite que los comentarios de Milei, a pocos meses de las elecciones, incomodaron a la administración brasileña, aunque hasta el momento no se ha realizado un análisis exhaustivo de la situación. “Creo que lo diplomático y lo comercial corren por cuentas separadas en este caso, pero esa es solamente mi opinión”, expresó uno de los miembros de la mesa política.
Todo comenzó el sábado, cuando Milei se trasladó a San Pablo para participar de un evento en compañía de Flávio Bolsonaro, hijo de Jair y figura destacada de la oposición brasileña. En dicho contexto, el presidente argentino mostró su apoyo a la candidatura presidencial del actual senador del Partido Liberal, destacando que es el único capaz de frenar el “riesgo Lula”.
Esta declaración alude a un paralelismo entre la administración de Da Silva y las gestiones de los gobiernos kirchneristas, que suelen utilizar el concepto para atribuir la responsabilidad de las posibles caídas en los índices económicos al temor que genera el regreso de tales administraciones en el ámbito financiero.
Durante un apasionado discurso, Milei no escatimó en críticas hacia su par brasileño, a quien descalificó con términos como “ladrón”, “basura socialista” y “presidiario”, en referencia a su condena por corrupción en su primer mandato. Además, el presidente argentino atacó al juez del Supremo Tribunal Federal, Alexandre de Moraes, a quien se refirió como “basura calva”, tras la prohibición del magistrado de que Lula recibiera visitas en su domicilio, donde cumple una condena por intento de golpe de Estado.
Moraes decidió recientemente vetar al ex mandatario de recibir cualquier visitante durante un mes, como consecuencia de una sanción derivada de la divulgación de una carta política a través de su hijo, lo que violó una orden judicial que restringe su comunicación por redes sociales.
Las declaraciones de Milei han sido objeto de críticas tanto por parte del gobierno brasileño como del poder judicial. No obstante, el presidente argentino reafirmó su posición en una entrevista radial, acusando a Brasil de haber financiado una “campaña anti-argentina” con un 25% de recursos destinados a distorsionar la imagen de su país antes y después de la final del Mundial.
Este conjunto de eventos llevó a una escalada de la crisis diplomática, provocando que el canciller de Lula, Mauro Vieira, convocara al embajador en Buenos Aires, Julio Bitelli, para una reunión urgente. El embajador se prepara para viajar a Brasilia, donde hoy por la tarde llevará a cabo un encuentro clave en el Palacio Itamaraty, sede del Ministerio de Relaciones Exteriores.
En esta reunión, Vieira y Bitelli discutirán los acontecimientos recientes y decidirán los pasos futuros a seguir. Sin embargo, el embajador no tiene pasaje de regreso previsto, lo que plantea interrogantes sobre su permanencia en su país natal. Mientras tanto, la embajada argentina quedará momentáneamente a cargo del actual ministro-consejero, Eduardo Uziel, quien asumirá la función de Encargado de Negocios.
El canciller brasileño también ha convocado al embajador argentino en Brasil, Daniel Raimondi, para que explique la situación, aunque todavía no se ha confirmado si esa reunión se llevará a cabo.
En un comunicado de prensa emitido por el ministerio de Vieira, se destacó que “no hay precedentes de un presidente extranjero que, en territorio nacional, haya acumulado agresiones y ofensas contra el jefe de Estado, las instituciones democráticas, incluido el Poder Judicial, y el Pueblo”.
Las autoridades brasileñas expresaron su pesar por el “episodio infamante” que involucra a una nación con la que “mantienen 203 años de amistad y cooperación” y que es su “principal socia comercial”. Desde su llegada a la Casa Rosada, Milei ya había tenido un primer enfrentamiento público con Lula, cuando este le exigió disculpas por las acusaciones lanzadas durante su campaña.
Durante todo 2023, Milei criticó severamente al presidente y al Partido de los Trabajadores (PT), aunque se negó a retractarse en esa ocasión. “Las cosas que yo dije son ciertas. ¿Cuáles son los problemas? ¿Que le dije corrupto? ¿Y acaso no fue preso por corrupto? ¿Que le dije comunista? ¿Y acaso no es comunista? ¿Desde cuándo hay que pedir perdón por decir la verdad?”, manifestó en una entrevista televisiva.
Entonces, Vieira había convocado a Bitelli para abordar el conflicto, pero tras algunos días se decidió que el embajador regresara a Buenos Aires. “No es una llamada de enojo, es para mapear oportunidades con esta nueva Argentina. La semana que viene vuelvo”, aclaró el embajador en julio de 2024.
En esta ocasión, la respuesta brasileña ha sido más firme, lo que demuestra el aumento de la tensión diplomática, al convocar a Raimondi. Por su parte, Milei tiene programado reunirse con la directora del Fondo Monetario Internacional, Kristalina Georgieva, y posteriormente viajará a Perú para asistir a la asunción de Keiko Fujimori, una figura con la que comparte afinidades ideológicas.









