Entre finales de marzo y abril, el ejército ruso cedió el control de aproximadamente 120 kilómetros cuadrados, un giro que pone de manifiesto los recientes logros de las tropas ucranianas y las dificultades acumuladas en la cadena de mando y las comunicaciones de la ocupación.
A pesar de que el frente se mantiene mayormente inmóvil, la intensidad de los enfrentamientos no ha disminuido. Los ataques con drones, cada vez más frecuentes y mortales, están infligiendo daños en ambos lados, mientras que las negociaciones internacionales lideradas por Estados Unidos para alcanzar una solución política siguen estancadas, en parte por la atención mundial focalizada en otros conflictos.
El avance ruso comenzó a frenar hacia finales de 2022, después de una serie de estrategias quirúrgicas implementadas por las fuerzas ucranianas, que lograron romper las posiciones enemigas en varias áreas del este y sureste del país.
El ISW destaca que los ataques de media distancia de Ucrania, junto con las restricciones impuestas por Rusia al uso de terminales Starlink y un mayor control sobre plataformas de mensajería como Telegram, han complicado aún más la situación interna de las tropas rusas. “Los golpes de precisión ucranianos y las restricciones a las comunicaciones han profundizado las dificultades del ejército ruso”, subraya el ISW. A pesar de esto, unidades dispersas del ejército ruso todavía permanecen en cerca de tres cuartas partes de los territorios recientemente recuperados por Kiev, lo que indica que el control sobre estas áreas es aún frágil y la situación permanece tensa.
Las ganancias obtenidas por Ucrania, aunque modestas en comparación, son relevantes en el contexto de la guerra. Durante abril, las fuerzas ucranianas lograron avanzar en diversos puntos de la línea del frente, recuperando aproximadamente 40 kilómetros cuadrados en cada una de las regiones de Zaporizhzhia, Kharkiv y Donetsk.
No obstante, estos logros representan solo un 0,02% del territorio nacional y no incluyen las llamadas operaciones de infiltración, una táctica común de los pequeños grupos rusos que operan tras las líneas enemigas.
En cuanto a Moscú, esta sí logró avances limitados en ciertos sectores, principalmente al este de Kramatorsk, en el oblast de Donetsk, donde concentran su mayor esfuerzo ofensivo. Sin embargo, según el análisis, la situación territorial se inclina por primera vez a favor de Ucrania en lo que va del año.
Actualmente, Rusia controla algo más del 19% del territorio ucraniano, incluyendo la totalidad de Crimea y áreas de Donetsk y Lugansk que ya estaban bajo su dominio o el de separatistas antes de la invasión de 2022. El ISW, en colaboración con el Critical Threats Project del American Enterprise Institute, advierte que la reducción de la capacidad de avance ruso también podría estar conectada a factores internos y estratégicos.









