“Con solo una rueda por delante para terminar esta semana, el tipo de cambio mayorista acumula una baja de 8 pesos, después de haber registrado un aumento de 35 pesos en la semana anterior”, señaló Gustavo Quintana, agente de PR Corredores de Cambio.
El Banco Central estableció un techo para las franjas cambiarias de $1.701,60, lo que dejó al dólar mayorista a 310,10 pesos, o 22,3% por debajo de ese margen de libre flotación.
“El dólar mayorista vuelve a aflojar y perfora los $1.400, como un respiro tras el reacomodamiento reciente en un contexto donde sigue prevaleciendo la sobreoferta gracias a las liquidaciones del sector agrícola. Los operadores centran su atención en el ritmo de compras del BCRA, existiendo un consenso sobre la necesidad de maximizar la acumulación de reservas durante este trimestre”, comentó el economista Gustavo Ber.
Ignacio Morales, Chief Investments Officer de Wise Capital, agregó que “los analistas destacan la robustez de la oferta en el segmento mayorista durante toda la jornada. El ajuste de precios devolvió gran parte de la subida observada a inicios de semana. La City se mantiene alerta ante la capacidad del Gobierno para absorber liquidez. Predomina un clima de cautela en los movimientos previos al cierre de los contratos mensuales”.
“Las proyecciones del Gobierno indican un saldo positivo de hasta USD 17.000 millones para fin de año, dependiendo de la demanda de dinero. La estrategia busca fortalecer el balance del Central sin generar presiones inflacionarias o cambiarias. Santiago Bausili remarcó que la acumulación de dólares sigue siendo la prioridad de la administración actual. El mercado está atento a la viabilidad de este proceso en medio de compromisos externos”, manifestó Morales.
Por otro lado, el dólar en el mercado minorista disminuyó 15 pesos, o 1,1%, estableciéndose en $1.415 para la venta en el Banco Nación. Asimismo, el dólar blue cayó en una proporción similar, alcanzando los 1.415 pesos.
La estabilidad del dólar también se vincula con la rigurosa absorción de pesos realizada por el Tesoro mediante la licitación de bonos de corto plazo el martes, que conllevó un aumento en las tasas de retorno. El Tesoro confirmó la estrategia de normalización de la curva y el alargamiento de plazos en un entorno de liquidez excedente, adjudicando $8,11 billones frente a vencimientos por $7,9 billones, logrando así un rollover del 102,2%, cumpliendo el objetivo de absorber el exceso de pesos sin desatender el costo de financiamiento.
Eric Ritondale, economista jefe de Puente, concluyó que “la licitación confirma que el Tesoro mantiene el control de la dinámica monetaria, apoyado en una posición de caja sólida y en una demanda institucional consistente”.









