La hazaña se llevó a cabo en circunstancias extremas, de acuerdo a lo expresado por los especialistas presentes. Boytsov ascendió junto al piloto Ivan Menyailo, quien es presidente de la Federación Rusa de Deportes de Vuelo en Globo y campeón mundial, a bordo de un globo aerostático de 10.000 metros cúbicos. El lanzamiento tuvo lugar en el distrito de Aleysk, desde donde el globo tocó el límite de la troposfera, área en la que la presión atmosférica y la temperatura suponen un reto considerable para la supervivencia. “Salté desde la estratosfera. ¡Cumplí mi sueño y establecí un nuevo récord mundial!”, declaró Boytsov.
A lo largo del ascenso, la temperatura exterior descendió a -59℃ (-74,2℉), un entorno calificado como letal e inviable para la vida humana sin la protección adecuada. El paracaidista utilizó un traje térmico de alta tecnología y un sistema autónomo de oxígeno, ambos desarrollados en centros espaciales rusos.
Al alcanzar la altitud programada, Boytsov mostró la bandera rusa desde la barquilla abierta del globo antes de lanzarse al vacío. En caída libre, alcanzó una velocidad máxima de 501 km/h (311 mph) debido a la baja densidad del aire en la estratosfera. Según los datos de telemetría proporcionados por el equipo de especialistas en tierra, la caída libre duró 2 minutos y 30 segundos.
El Ministerio de Deportes de Rusia comunicó que el paracaídas se desplegó a 1.565 metros sobre el nivel del suelo y que el aterrizaje se efectuó de manera segura en el distrito de Ust-Kalmansky, en el Krai de Altái, sin incidentes ni lesiones. En total, la misión duró 7 minutos y 19 segundos.
La hazaña de Boytsov no solo marca un nuevo récord en su categoría, sino que también supera el anterior registro de paracaidismo que poseían deportistas polacos con un salto desde 10.060 metros. Asimismo, el ascenso en globo permitió establecer un nuevo récord de altura para vuelos en globos de barquilla abierta, superando la marca anterior de Fyodor Konyukhov e Ivan Menyailo, quienes en 2025 lograron 10.678 metros.
La magnitud de la operación involucró aproximadamente a 100 técnicos, ingenieros aeronáuticos y médicos deportivos que supervisaron en tiempo real la seguridad y el rendimiento de los equipos. Según la cobertura, esta hazaña no tiene la intención de competir con los récords de salto estratosférico absoluto alcanzados por Felix Baumgartner (38.969 metros) o Alan Eustace (41.422 metros), los cuales se realizaron con cápsulas presurizadas y globos de helio, sino que se encuadra en la categoría de salto desde un globo de aire caliente convencional.
La trayectoria de Sergey Boytsov, nacido en Klin en 1994 y titular de licencia D de la USPA (United States Parachute Association), se centra en la exploración constante de los límites en paracaidismo y salto BASE. Entre sus logros se incluye un salto desde el rascacielos Lakhta Center en San Petersburgo en 2023, así como acrobacias gimnasias y eventos deportivos sobre plataformas suspendidas por globos aerostáticos, que comparte en sus redes sociales. Cada uno de estos proyectos ha sido apoyado por despliegues técnicos y logísticos de elevado nivel.
Expertos y medios locales han enfatizado que la proeza de Boytsov redefine los límites humanos en el campo del salto desde globo de barquilla abierta, estableciendo su figura como un referente internacional en deportes de aventura y caída libre.









