Este panorama se detalla en el último informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), que señala que la caída mensual responde a las dificultades climáticas que han entorpecido las labores agrícolas y han afectado el comercio exterior dentro del ámbito agroindustrial.
Entre los cultivos, la soja fue la más afectada por las condiciones climáticas adversas. Según datos de la entidad rosarina, el avance de la cosecha apenas llegó a un incremento de 17 puntos porcentuales durante abril, marcando el menor ritmo para este mes desde que se inicia la serie estadística.
De las doce variables analizadas por la BCR, ocho mostraron caídas mensuales, con especial énfasis en aquellas relacionadas a las exportaciones agroindustriales, la faena ganadera y el desarrollo logístico.
En el ámbito ganadero, la faena de bovinos cayó un 1,8%, acumulando así nueve meses consecutivos de descenso. También se registraron retrocesos en la faena aviar, la porcina y en la producción de leche, mientras que las exportaciones agroindustriales descendieron un 3,4% respecto al mes anterior, en un contexto complicado por las lluvias persistentes y la huelga de transportistas.
Más allá de este leve retroceso en abril, el desempeño interanual del sector se mantiene robusto. Actualmente, la actividad agropecuaria se sitúa un 16,5% por encima de los niveles del año anterior, y diez de las doce variables que conforman el índice mostraron mejoras en comparación con abril de 2025.
El principal motor detrás de este crecimiento fue la producción primaria, que avanzó un 22,4% interanual gracias a una cosecha récord de maíz y a la mayor campaña de girasol en la historia.
Las cifras también muestran notables incrementos en la molienda de girasol (+27,5%), cebada (+13,6%), soja (+2,9%), biodiésel (+17,5%) y bioetanol (+4,6%). La producción de leche, por su parte, creció un 2,4% en relación al año anterior.
En cuanto al comercio exterior, los números siguen siendo muy favorables para la agroindustria argentina. Según el Consejo Agroindustrial Argentino, de enero a abril de 2026, las exportaciones agroindustriales alcanzaron los u$s16.804 millones, un 16,2% más que en el mismo período de 2025, generando un ingreso adicional de u$s2.337 millones. Solo en abril, el sector exportó u$s4.542 millones, lo que representa un incremento de aproximadamente u$s650 millones en comparación con el mismo mes del año pasado.
En el marco de una campaña que se perfila para obtener resultados históricos, Javier Milei anunció una reducción en las retenciones para trigo y cebada, que se ajustarán del 7,5% al 5,5% a partir de junio. Esta decisión ha sido bien recibida por los productores y exportadores, ya que brinda mayor previsibilidad para la siembra en un momento crucial.
La BCR estima que el costo fiscal de esta reducción será de u$s29 millones para la campaña actual, mientras que la Fundación Mediterránea prevé que el impacto anual podría oscilar entre u$s390 y u$s690 millones hacia 2027.
Gustavo Idígoras, de CIARA-CEC, subrayó que esta decisión representa “una clara señal” de que el Gobierno se propone avanzar de manera gradual hacia una reducción más amplia de los derechos de exportación. Este anuncio se produce en un contexto de aumento significativo en los costos de insumos agrícolas, especialmente en lo referente a combustibles y fertilizantes, que están siendo afectados por la situación en Medio Oriente.
La Bolsa de Rosario advirtió que la relación urea/trigo ha alcanzado el nivel más alto de su historia, lo que eleva considerablemente los costos de producción. No obstante, la reducción de las retenciones ya ha comenzado a mejorar los márgenes agrícolas. Según la BCR, esta medida podría incrementar entre un 2,2% y un 2,3% la capacidad teórica de pago del trigo, con una mejora de hasta u$s4,9 por tonelada.
Asimismo, las perspectivas de producción continúan siendo muy alentadoras. Según datos de la Secretaría de Agricultura, se espera que los seis principales cultivos del país alcancen un volumen de 163,2 millones de toneladas durante la campaña actual, lo que representa un aumento del 21,25% en comparación con el ciclo anterior, situándose entre los niveles más altos en la historia reciente del agro argentino.









