Este encuentro, que se desarrollará hasta el martes, cuenta con la participación del ministro de Economía argentino, Luis Caputo, y del presidente del Banco Central de la República Argentina (BCRA), Santiago Bausili.
“El mundo está inundado de deuda y la única forma de salir de esto es crecer”, afirmó Bessent antes de que comenzaran las discusiones. El funcionario de la administración de Donald Trump destacó que el endeudamiento acumulado tras la crisis financiera global y la pandemia exige un aumento de la actividad económica para ser abordado.
“Nuestro objetivo aquí hoy es reiterar nuestro mensaje de crecimiento”, agregó Bessent ante la prensa. Explicó que la propuesta de la administración estadounidense ha sido bien recibida por los asistentes al encuentro.
En un contexto de elevada incertidumbre económica, la posición del Tesoro estadounidense se hace relevante. El país enfrenta una deuda pública que ronda los 40 billones de dólares y la posibilidad de cerrar el ejercicio fiscal 2026 con un déficit de 2 billones de dólares. A esto se suma el impacto de la guerra entre EE.UU. e Irán en los mercados energéticos, que ha contribuido a un aumento generalizado de precios.
Además, Bessent criticó la situación económica heredada de la administración de Joe Biden, afirmando: “Nos dejaron un desastre”. Comparó la situación con un médico de urgencias, describiendo a la economía como un paciente atropellado por un camión. Subrayó que, según su diagnóstico, la administración de Trump ya ha completado la primera fase de estabilización de la economía. “Hemos estabilizado al paciente y ahora estamos en la etapa de recuperación”, aseguró, añadiendo que los ingresos reales están en aumento.
En apoyo a su discurso, el presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, se alineó con Bessent en su apertura del encuentro. En sus comentarios iniciales, rechazó la noción de un prolongado estancamiento económico y argumentó que el presente se caracteriza por un incremento en la inversión global. “El nuevo período es de crecimiento secular”, puntualizó Warsh, quien describió el momento actual como un aumento de la inversión a nivel mundial.
Luis Caputo asistió a Asheville acompañado por el presidente del BCRA, Santiago Bausili, y el secretario de Política Económica, José Luis Daza. El ministro interviene en las conversaciones sobre temas como la evolución de la economía global, la deuda soberana, los desequilibrios mundiales, la educación financiera y el fraude.
Un aspecto crucial de la agenda argentina es la sesión centrada en el crecimiento, donde Caputo será uno de los oradores principales. Se espera que exponga sobre las políticas implementadas por el gobierno de Javier Milei y presente la estabilidad macroeconómica como premisa para lograr un crecimiento sostenible.
Asimismo, el ministro tiene como objetivo presentar ante sus homólogos del G20 la dirección del programa económico del gobierno de Milei. En este contexto, la delegación argentina busca mantener reuniones con Bessent y con Kristalina Georgieva, dirigente del Fondo Monetario Internacional (FMI).
La relación con Bessent es particularmente significativa para la administración de Milei, dado que el secretario del Tesoro ha jugado un papel crucial al respaldar el programa económico argentino, especialmente en tiempos de tensión financiera y política.
Más allá de los mensajes sobre crecimiento, la reunión del G20 se desarrolla en un entorno internacional complejo. La guerra entre EE.UU. e Irán es un tema central en las discusiones, tanto por su impacto en el mercado energético como por las sanciones impuestas por Washington a Teherán. Bessent, designado por Trump para liderar la estrategia económica contra Irán, ha advertido a los países que mantienen relaciones comerciales con ese país que podrían ser excluidos del sistema financiero occidental. Según el Tesoro estadounidense, Bessent buscará reafirmar esta postura durante sus reuniones individuales con otros ministros.
“Nos estamos quedando sin fugas”, había anticipado Bessent, advirtiendo sobre la presión de EE.UU. para cortar vínculos financieros con Irán. Esta estrategia incluye nuevas sanciones contra instituciones bancarias y mayor presión sobre naciones que continúan operando comercialmente con Teherán.
Otro de los ejes de tensión es la política comercial de Trump. EE.UU. busca que el G20 discuta alternativas para impulsar el crecimiento, avanzar en la desregulación y reducir los desequilibrios comerciales, aunque la ofensiva arancelaria de la Casa Blanca ha generado fricciones incluso con aliados como Canadá.
El G20, que agrupa a las principales economías del mundo, fue establecido tras la crisis financiera asiática de 1997-1998 para fortalecer la economía global y garantizar la estabilidad financiera. El grupo está conformado por 19 países y dos organizaciones regionales: la Unión Europea y la Unión Africana.









