La inscripción, que se inició el 1 de octubre, está dirigida a empresas en etapas tempranas de desarrollo (Pre-seed y Seed) que realizan actividades de investigación y desarrollo en Argentina y que ofrezcan soluciones con impacto en las economías regionales.
Este programa brinda un mecanismo de financiamiento flexible a través de deuda condicionada, lo que permite que la devolución de los fondos esté vinculada a la facturación y al crecimiento comercial de cada emprendimiento.
Las startups interesadas en participar deben cumplir con una serie de requisitos específicos establecidos por el CFI.
La convocatoria abarca todas las verticales tecnológicas, siempre que los proyectos tengan un impacto directo en el desarrollo productivo provincial.
El instrumento financiero de Innova CFI consiste en un préstamo de deuda condicionada, diseñado especialmente para aquellas empresas que necesitan realizar inversiones importantes en investigación y desarrollo. A diferencia de los créditos convencionales, la devolución comienza únicamente cuando el proyecto logra el éxito comercial, mediante cuotas proporcionales a la facturación de la empresa.
Este esquema también incluye una cláusula de convertibilidad que permite transformar la inversión en participación accionaria, sin que el fondo intervenga en la gestión de la compañía.
Ignacio Lamothe, secretario general del CFI, subrayó la importancia de contar con herramientas de financiamiento adecuadas a las necesidades del sector. “La apuesta que hace el Consejo junto a las provincias es dotar al país de herramientas ágiles y estratégicas que acompañen a las startups de base científico-tecnológica que realizan inversiones en investigación y desarrollo en sus propios territorios”, afirmó.
La segunda edición de Innova CFI se lleva a cabo mientras continúa el proceso de selección de los emprendimientos presentados en el primer llamado, lanzado en abril y cerrado a fines de junio. Esta convocatoria recibió más de 300 iniciativas de casi todas las provincias argentinas y permitió preseleccionar más de 30 proyectos que actualmente están en una etapa de evaluación integral, conocida como due diligence.
Este procedimiento implica el análisis de la viabilidad tecnológica, el modelo de negocio, el tamaño del mercado y la composición de los equipos de trabajo. También participan especialistas externos que evalúan seis dimensiones: producto, mercado, equipo, negocio, tracción e impacto socioeconómico.
Entre los proyectos avanzados en la primera convocatoria se encuentran desarrollos relacionados con cuatro áreas estratégicas: biotecnología aplicada a la salud y al agro, energías de transición, transformación digital y sistemas complejos de ingeniería. Las iniciativas abarcan herramientas de diagnóstico molecular, bioinsumos agrícolas elaborados a partir de descartes industriales y soluciones de infraestructura de datos para mejorar cadenas productivas tradicionales.
Según el cronograma establecido por el CFI, las startups seleccionadas en la primera edición para recibir financiamiento serán anunciadas durante octubre. Con esta segunda convocatoria, el organismo busca consolidar un esquema regular de inversión en innovación que permita convertir desarrollos científicos argentinos en soluciones productivas con impacto regional y global.









