– Crecimiento en expectativas de inflación
– Nuevas oportunidades en moneda local
El mercado financiero se ajusta actualmente a las condiciones de liquidez y a las proyecciones inflacionarias, lo que ha provocado un aumento en las tasas en pesos. En este marco, expertos consideran las alternativas de inversión en bonos en esta moneda y diseñan estrategias para el cierre del año.
Las tasas de las Lecap han experimentado un aumento notable en el corto plazo, tras haber registrado los valores más bajos del año en julio.
Este incremento es especialmente evidente en letras a corto plazo: la Lecap a 30 días ascendió del mínimo de aproximadamente 18,5% a un actual 24,2%, mientras que la Lecap a 90 días llegó a 24,6%.
Este repunte se produjo después de un tiempo en el que las tasas cortas se habían reducido considerablemente.
En julio, la Lecap a 30 días incluso había caído por debajo del 20%, mientras que los títulos a 90 días y a un año se movían en torno al 22%-23%.
Desde entonces, la curva se ha revalorizado, acelerándose más en los instrumentos de corto plazo.
Analistas de la firma Cohen señalaron que la curva de Lecap se contrajo hasta julio, cuando las tasas comenzaron a volver a crecer, con la Lecap de 30 días en 24,2%, la de 90 días en 24,4% y la de un año en 25,1%.
Los analistas también indicaron que “la curva ha quedado prácticamente plana, con una ligera pendiente positiva, lo cual es coherente con expectativas de estabilidad en las tasas”.
En cuanto a la dinámica de los bonos en pesos y las tasas en plazo fijo, desde Cohen comentaron que este patrón no es fortuito y se debe a que el Banco Central dejó de adquirir dólares al ritmo habitual. A su vez, la tasa en pesos aumentó para mantener el atractivo de la inversión en moneda local.
El incremento de las tasas de los bonos en pesos es una respuesta a un contexto de restricción monetaria, presente en el volumen de repos a corto plazo.
El mercado de repos ha mostrado una recuperación en los volúmenes operados las últimas semanas, después de una fuerte contracción en agosto.
Actualmente, el volumen total oscila entre $4,5 y $5 billones diarios, con picos que alcanzaron casi los $5 billones a inicios de octubre.
Esto refleja una normalización de las condiciones de liquidez, aunque sigue habiendo una significativa intervención del BCRA.
Tras las tensiones de agosto, cuando la tasa de operaciones entre privados superó el 25%, el costo de fondeo ha vuelto a situarse entre 20% y 22%.
A su vez, el aumento del volumen canalizado por el BCRA evidencia que el organismo mantiene un rol crucial como proveedor de liquidez a corto plazo.
Fernando Menéndez, analista de Renta Fija Soberana de Research Mariva, indicó que el crecimiento de las tasas a corto plazo se debe principalmente a condiciones de liquidez más restrictivas. “Nos encontramos en un entorno donde el Gobierno persigue la desinflación como uno de sus ejes principales de política económica. Desde agosto, las tasas en pesos han recuperado un valor real positivo, y los altos rollovers del Tesoro, junto con las limitadas compras de divisas por parte del BCRA, han reducido la inyección de pesos en el sistema. Esto ha mantenido elevadas las tasas a corto plazo y llevado a las LECAP a sus máximos rendimientos desde mayo”, detalló Menéndez.
En las últimas semanas, se ha registrado una reducción de la diferencia entre los distintos plazos.
La Lecap a un año presenta actualmente un rendimiento de 25,1%, solo 0,9 puntos porcentuales más que la letra a 30 días y 0,5 puntos por encima de la de 90 días.
Este fenómeno indica que el mercado está exigiendo rendimientos más uniformes incluso para colocaciones de corto plazo, a diferencia de las mayores diferencias observadas en gran parte del año.
La atención se centrará, por lo tanto, en el tramo corto de la curva: el notable aumento de las tasas de 30 y 90 días refleja un cambio respecto al escenario de contracción que prevaleció hasta julio.
Adicionalmente, la estrecha diferencia entre las tasas a corto y largo plazo sugiere que la curva se mantiene relativamente plana en este segmento, con escaso beneficio adicional por extender los vencimientos.
Esto podría estar relacionado también con expectativas de inflación ligeramente en aumento.
A corto plazo, las proyecciones de inflación mensual del REM se sitúan en 1,90% para septiembre, 1,89% para octubre, y 1,80% para diciembre, entre otros. En contraste, los break-even anticipan inflaciones más elevadas, en torno al 2% mensual promedio hasta enero, para luego caer a 1,4% hacia abril.
Esto implica que el REM contempla un camino desinflacionario, pero con ajustes levemente más pesimistas.
Alejandro Fagan, analista research de Balanz, mencionó que en semanas recientes el mercado ha ido absorbiendo una inflación implícita en las curvas de pesos, lo cual ha llevado a un alza en las tasas.
En este contexto de expectativas en leve ascenso, Fagan observa valor en los bonos CER, aunque también reconoce el atractivo de la curva a tasa fija. “Aunque nuestras proyecciones están bastante alineadas con las expectativas del mercado, continuamos teniendo una ligera preferencia por la curva CER. Sin embargo, si el BCRA mantiene una postura restrictiva y no hay caídas notables en la popularidad de Milei, el tipo de cambio podría estabilizarse y la inflación sorprender a la baja, beneficiando a los instrumentos de tasa fija”, expresó Fagan.
Desde otra perspectiva, Matías Ballestrín, jefe de inversiones de Banco Piano, sostiene que el desplazamiento en la curva a tasa fija es parte de la normalización del mercado de deuda. “La curva en pesos se está stabilizando alrededor del 20% (TNA) para un día, mientras que las tasas más largas se acercan al 23% para fin de año y al 25% para el primer trimestre de 2027. Si la inflación se mantiene en estos niveles y no surgen desavenencias electorales anticipadas, probablemente la curva ajuste, pero siempre manteniendo un diferencial sobre la inflación. La estrategia en pesos debe ser corta, y quienes quieran extenderse, inclinarse hacia CER”, agregó el jefe de inversiones.
El aumento en las tasas permite que los títulos a tasa fija ofrezcan un mejor punto de entrada.
En especial, las letras que vencen entre octubre y noviembre presentan tasas entre 1,8% y 2% mensual, mientras que aquellos instrumentos que vencen entre enero y junio de 2027 oscilan entre 2% y 2,2% mensual.
El mayor rendimiento se encuentra en el tramo medio de la curva, donde los Boncap con vencimiento en abril y mayo de 2027 ofrecen tasas cercanas al 2,15%-2,20% mensual. El T30J7, con vencimiento en junio de 2027, se sitúa cerca de 2,1% mensual.
Matías Waitzel, socio de AT Inversiones, considera que en estos niveles, la tasa fija es nuevamente atractiva, especialmente para la gestión de tesorería y plazos cortos. “Las tasas son interesantes para capturar carry sin asumir una duration excesiva. Para carteras de inversión con horizontes más largos, seguimos prefiriendo dolarizar en lugar de extendernos demasiado en tasa fija en pesos. La curva ya ofrece rendimientos cercanos al 28% en vencimientos desde abril de 2027”, comentó Waitzel.
En cuanto a la estrategia de posicionamiento, desde Research Mariva destacan el valor en los títulos a tasa fija de corto plazo. “En este contexto, consideramos más atractiva una LECAP a tres meses que un BONCER de similar plazo. Usando como referencia la Lecap a enero (S29E7) contra el Lecer de enero (X29E7), el mercado anticipa un breakeven de inflación de alrededor del 1,9% mensual, superando el 1,7% promedio que prevé el REM para los próximos tres meses. Además, nuestras estimaciones son algo más conservadoras que el REM, lo que refuerza aún más la preferencia por la tasa fija en este segmento”, argumentaron.
Una variable esencial para definir el posicionamiento en pesos no solo está relacionada con la inflación, sino también con las proyecciones del tipo de cambio.
Con el dólar en torno a $1530, el margen que ofrece el carry en pesos varía significativamente según el plazo elegido.
En las Lecap más cortas, el margen cambiario es limitado: la Lecap a finales de octubre (S30O6) soporta un aumento del dólar de apenas 2%, hasta aproximadamente $1560, mientras que la Lecap a noviembre (S30N6) acepta un incremento de cerca del 4%, hasta $1590.
A medida que se extiende el plazo, el margen se incrementa. La Lecap a enero (S29E7) tolera una suba del dólar de alrededor del 7%, y el T30A7 permite una depreciación cercana al 16%.
Para los instrumentos más largos, como el T31Y7 y el T30J7, el break-even se sitúa en torno a $1.820 y $1.850, respectivamente, implicando que el dólar podría aumentar aproximadamente entre un 19% y 21% desde los $1.530 actuales antes de que el carry se torne perdedor.
Maximiliano Tessio, asesor financiero, añadió que en estos niveles la discusión ha pasado de si es conveniente mantener pesos a qué plazo resulta más adecuado fijar. “Para un inversor que prevé la continuidad en la desaceleración inflacionaria y cierta estabilidad cambiaria, fijar hoy una tasa permite aprovechar un carry interesante, y si las tasas se comprimen, se podría sumar una potencial ganancia de capital. El principal riesgo para la tasa fija radica en una reaceleración de la inflación, un salto en el tipo de cambio o un aumento en la prima electoral. Las tasas fijas han vuelto a niveles que justifican fijar rendimiento, aunque no necesariamente maximizar la duration”, concluyó.
Respecto a las inversiones, desde Criteria observan que para quienes deben mantener exposición en pesos, la curva a tasa fija se muestra atractiva, especialmente en los tramos más cortos, como los títulos que vencen entre octubre y enero de 2027. Se destacan la Lecap a octubre (S30O6), la Lecap a noviembre (S30N6) y la Lecap a enero (S29E7). “Estos instrumentos ayudan a reducir la exposición a posibles episodios de volatilidad y permiten preservar la capacidad de reinversión”, indicaron.
Para quienes tienen una menor aversión al riesgo, Criteria recomienda instrumentos que capturen una eventual mejora en el escenario político y macroeconómico, pero sin renunciar a la protección ante posibles aumentos en tasas o tipo de cambio. En este sentido, ven valor en el dual dólar-TAMAR (TMVE8) y, con una mirada más centrada en el preámbulo electoral de octubre de 2027, consideran atractivo el bono ajustado por CER a septiembre de 2027 (TZXS7).
Por último, desde el ámbito de las inversiones, Filippini sugiere que la inclinación de la curva de tasa fija invita a extender la duration de manera selectiva. “Es relevante mencionar que alargar la duration no implica necesariamente optar por el bono con mayor vencimiento. Actualmente, parece más atractivo pasar del tramo largo al medio de la curva, donde se puede captar una parte importante de la pendiente sin asumir todo el riesgo de los años 2027 y 2028”, concluyó. En esta línea, considera que el tramo alrededor de mayo de 2027 de la curva de tasas fijas empieza a ser más interesante, dado que ofrece un rendimiento significativamente superior al corto plazo, pero con una exposición electoral relativamente limitada, a diferencia de los BONTE 2030, que requieren atravesar todo el ciclo electoral, quedando mucho más expuestos a eventualidades.









