La posibilidad de un triunfo de Bolsonaro inminente se perfila favorablemente, lo que podría alentar a más líderes de la región a abogar por una mayor liberalización del bloque, considerando la postura procomercio de Uruguay y el respaldo de Chile y Bolivia, naciones asociadas al Mercosur.
Milei ha expresado anteriormente que, si el propósito del Mercosur es fomentar el comercio y elevar la competitividad, “ninguno de esos objetivos centrales se cumplió”. Su perspectiva actual se centra en que la oportunidad con Bolsonaro es clave: “Nuestros países no tienen 10 años más para desperdiciar en discusiones administrativas, ahora esto será un torpedo atómico. Si no aceleramos, hay que cerrarlo”.
A pesar de sus ambiciones, el modelo de Milei enfrenta desafíos significativos; la inversión ha experimentado cinco trimestres consecutivos de disminución, con niveles similares a finales de 2023 y un descenso del 13% en comparación con el tercer trimestre de ese año. El economista Martín Polo señala que “lo único que ayudó fue el repunte del rubro ‘otra inversión’, que subió 18% reflejando el buen dinamismo de la inversión minera”. La mitad de la inversión en Argentina se origina en la construcción, mientras que la minería representa menos del 10%. Además, la inversión extranjera directa ha disminuido.
Gary Nagle, CEO de la minera Glencore, destacó recientemente las dificultades para invertir en Argentina, afirmando que “sin el RIGI no es negocio” en referencia al proyecto El Pachón, ubicado en San Juan. El RIGI busca ofrecer condiciones más atractivas al capital en comparación con Perú o Chile.
Milton Friedman afirmaba que “no hay tal cosa como un almuerzo gratis”, y Milei junto a Caputo han tomado medidas que comprometen recursos tributarios mientras intentan incentivar a empresarios y bancos a invertir a largo plazo en Argentina, a pesar de la incertidumbre sobre el futuro del dólar.
La consultora Eco Go ha cuantificado esta situación, revelando que la reducción de impuestos a las ganancias del 35% al 25% y a las retenciones a las exportaciones genera una mayor rentabilidad empresarial. Los 23 proyectos aprobados proponen una recaudación de US$ 17.499 millones. No obstante, el impacto fiscal recae principalmente sobre la Nación, que pierde ingresos desde su potestad sobre impuestos y derechos de exportación, mientras que las provincias concilian beneficios significativos con regalías y empleo.
Es incierto cómo reaccionará el FMI ante este esquema, dado que la institución ha mantenido una postura pro recaudación, contraria a limitar recursos para políticas anticíclicas.
Sin embargo, surgen indicadores que presentan un panorama más optimista para la economía. A pesar de un tercer trimestre difícil, se observan señales de mejora para el último trimestre del año, como las reservas del Banco Central, que experimentaron un aumento por las compras en los últimos días de septiembre.
El buen desempeño en la actividad y la recaudación en septiembre sugieren posibilidades de recuperación tras la anticipada recesión técnica. JP Morgan prevé un crecimiento del 7% anualizado en el último trimestre, después de pronosticar una recesión en los trimestres previos.
La apreciación del real brasileño puede favorecer la competitividad del peso argentino, facilitando las adquisiciones de dólares por parte del Banco Central, a pesar de las reticencias de Milei. Las declaraciones de Scott Bessent, sobre el acceso a swaps, así como el respaldo del Departamento de Estado para facilitar inversiones en Vaca Muerta, han contribuido a moderar la inquietud entre algunos inversores. Este martes, el riesgo país disminuyó, alejándose de los 600 puntos, hecho que podría ser positivo para los activos argentinos, según análisis recientes. La actividad, las reservas y la posible eliminación de las PASO se presentan como variables fundamentales a seguir.









