Miguel Ángel Pichetto, jefe del bloque Encuentro Federal, lanzó una severa advertencia sobre las verdaderas intenciones detrás del proyecto de reforma de la Carta Orgánica del Banco Central (BCRA) presentado por el Ejecutivo. Según el legislador, la iniciativa no busca una independencia real, sino blindar la posición del actual titular, Santiago Bausili, y proclamar una “autonomía fingida” que el propio Gobierno contradice en su ejercicio diario.
Pichetto subrayó la flagrante contradicción entre el discurso de campaña de Javier Milei, quien prometía “dinamitar” la autoridad monetaria, y esta nueva estructura legal que busca institucionalizarla. “No se puede decir una cosa y hacer otra. Lo que molesta es que le mientan a la sociedad”, sentenció a través de sus redes sociales, marcando una distancia ética y política con la estrategia oficialista.
El proyecto enviado a la Cámara de Diputados tiene como eje central la restricción absoluta del financiamiento del BCRA al Tesoro Nacional, así como a provincias y municipios. Esta medida es presentada por el oficialismo como un paso indispensable para robustecer el peso y erradicar la inflación mediante el cese de la emisión espuria. Sin embargo, el debate parlamentario se anticipa complejo por el escepticismo de la oposición dialoguista respecto a la implementación práctica de estas restricciones.
La hoja de ruta legislativa del Gobierno establece un orden de prioridades claro: primero, asegurar la aprobación de la reforma del Banco Central. Una vez consolidado este frente, el Ejecutivo avanzará con el paquete de medidas anunciado recientemente desde la Casa Rosada, que incluye el denominado “grillete fiscal”, la desregulación profunda del mercado de capitales y la reestructuración del mercado de seguros. Todas estas piezas apuntan a un único objetivo macroeconómico: blindar el superávit fiscal a cualquier costo.
Más allá de lo técnico, Pichetto también analizó la creciente tensión en la cúpula del poder. El diputado descartó cualquier alianza personal con la vicepresidenta Victoria Villarruel, pero destacó su potencial para capitalizar el descontento de un sector del electorado libertario que, según su visión, el Gobierno está alejando debido a una marcada “mala praxis política”.
Para el legislador, Villarruel tiene el perfil necesario para construir una alternativa política propia de cara a las elecciones presidenciales de 2027. Este análisis sugiere que la fragmentación interna de La Libertad Avanza podría derivar en la creación de una fuerza de derecha nacionalista liderada por la vicepresidenta, separada del proyecto original de Milei si este no logra corregir sus deficiencias en la gestión política y parlamentaria.









